Marcos

Fuente: Molduras Giner

“Marcos y museos: Tendencias y perspectivas”

La norteamericana de origen puertorriqueño, Deborah Roldán, historiadora del arte y experta en museología, ha pasado una buena parte de su vida profesional en el Metropolitan Museum of Art de Nueva York (Met), dentro del departamento de pintura. En esta prestigiosa institución, ha tenido oportunidad de trabajar en la instalación y conservación de la colección permanente y en exposiciones temporales tan importantes como la que el Met y los Ministerios de Cultura Francés y Español dedicaron a Manet y Velázquez hace dos años.

Ahora, recién trasladada a Madrid, donde está a punto de iniciar una nueva etapa profesional, conversamos con ella para que nos transmita cuales son las tendencias, las necesidades y las perspectivas en torno al marco dentro de los museos del siglo XXI.

Cuando llegan a un museo, los cuadros y sus correspondientes marcos tienen su propia historia de ventas, traslados, herencias y regalos que no siempre ha sido compartida entre marco y cuadro. Según nos cuenta Deborah Roldán, en el Metropolitan esta situación es mucho más extrema que en otros museos por la propia historia de Estados Unidos y del museo, formado en buena parte por donaciones de grandes coleccionistasdel siglo XIX y, por lo tanto, por cuadros que han pasado por muchas manos, por muchas familias, situación que contrasta con la que conocemos en Europa donde las colecciones reales y de la alta aristocracia han sido el núcleo de las principales instituciones museísticas. Es, precisamente, el cambio frecuente de propietarios lo que hizo que, en muchas ocasiones, los cuadros llegados a Norteamérica fueran vueltos a enmarcar para ajustar su aspecto a nuevas estancias, decoraciones diferentes o cambios de moda. El resultado es encontrarse con marcos completamente ajenos a los cuadros que contienen y protegen, lo que puede provocar una deficiente observación de la obra.

Roldán nos explica que la tendencia actual entre los conservadores de museos de todo el mundo es la de “en la medida de lo posible, tratar de asociar los cuadros antiguos con marcos de la época en que estos fueron pintados”. Esta propuesta, que hoy es la más extendida entre los expertos, tuvo en el Met uno de los museos pioneros, dedicando por ello grandes esfuerzos de investigación y de presupuesto a la compra de marcos antiguos; “de hecho –nos comenta la historiadora- este museo tiene hoy por hoy una de las colecciones de marcos antiguos más importantes”. Una colección, por otra parte, que sigue incrementándose sin cesar. Así, cuando en 1999 la institución incorporó a sus fondos la imponente colección de Robert Lehman, no solo se destacó de ella la presencia de grandes maestros del renacimiento italiano o de la pintura española (Goya o El Greco), sino el hecho de aportar al museo una agrupación de marcos antiguos de valor excepcional.

Lamentablemente, el hecho de que cada vez se sumen más museos y coleccionistas a la búsqueda de marcos antiguos ha tenido un efecto indeseable: que los precios de los marcos en el mercado de las antigüedades haya subido de una manera exponencial, especialmente los de los siglos XVII y XVIII. ¿La solución? La experta es clara: “Buenas réplicas dirigidas por auténticos especialistas y realizadas por artesanos especializados”.

Y esta cuestión nos conduce hacia la investigación que, según Deborah Roldán, ha aumentado sensiblemente en cantidad y calidad durante los últimos años. Porque, si en otros momentos se trabajó exclusivamente el aspecto decorativo del marco, hoy se está profundizando cada vez más en la historia y la conservación del mismo, pero también en las modas, en sus conexiones con la teoría del arte, en su aspecto estrictamente museístico… “En definitiva, continúa Deborah, y aunque tendencia general esté muy clara, al final cada museo tiene que estudiar su propio proyecto antes de actuar sobre sus marcos. Así por ejemplo, la Hispanic Society of America inició un proceso para ajustar cronológicamente pinturas y marcos, pero antes de abordarlo definitivamente, comprobó que necesitaba investigar más profundamente estos aspectos”.

De todas formas, el ajuste temporal entre el marco y la obra no es el único aspecto a tener en cuenta. Como cualquier enmarcador profesional sabe, también en una pieza de museo hay que lograr una compensación visual entre los elementos porque, como dice Deborah Roldán, “el marco no debe ser más impresionante que la obra, sino apoyarla, acompañarla y protegerla. Y es un trabajo más difícil de lo que cabría pensarse desde fuera”.

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