Monthly Archives: noviembre 2012

Vaso o Crátera François (y su destrucción en 1900 por un vigilante del museo)

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Kleitias (ceramógrafo) y Ergotimos (ceramista).

Vaso François  è il nome convenzionale attribuito, dal nome dell’archeologo che lo scoprì nel 1845 a Chiusi, ad un cratere a volute a figure nere di produzione attica, capolavoro della ceramografia arcaica, datato intorno al 570 a.C. Si tratta del più antico cratere a volute attico conosciuto. Le sue dimensioni si sviluppano su un’altezza di 66 cm e un diametro massimo di 57 cm.
(…)
Dopo la prima ricomposizione, il vaso, nel 1900, fu vittima della collera di un custode del museo che lo disintegrò proditoriamente in 638 pezzi; si rese necessario quindi un secondo restauro.
Durante l’alluvione del 1966 subì altri danni che resero necessario un ultimo restauro, eseguito nel 1973.
(Museo Archeologico Nazionale di Firenze)
Fuente: Wikipedia.

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You are about to see your entire life as an exhibition – About the “Hypothetical Museum” by Pedro Reyes

This activity is centered on a scale model of a hypothetical museum. You are about to see your entire life as an exhibition. The galleries in this model represent different moments from the cradle to the grave. This show is prospective and retrospective, it includes your future and your past.

To illustrate each moment you select objects from the shelves. In these small figures you may find a formal realization your internal worlds. They represent as complete as possible a cross-section of all inanimate and animate beings which we encounter in the external world as well as in the inner imaginative world: trees, plants, stones, marbles, wild and domesticated animals, ordinary women and men pursuing various activities, soldiers, fairytale figures, religious figures from diverse cultural spheres, houses, fountains, bridges, ships, vehicles, etc.

The ‘therapist’ plays the role of the museum’s curator. If you wish, you can explain to them what you are doing or wait until the end. They can clarify how some galleries can be used, however the rules are simple and you are the artist, your vision is what counts.

Key to the Galleries of the museum:

1) The Cradle
2) The Father
3) The Mother
4) Grandmother
5) Grandfather
6) Grandmother
7) Grandfather
8) Play space -shrinking
9) Education -growing
10) Youth
11) Workspaces -career
12) Personal Life
13) Unused potential
14) Death (exit)

Una estatua de Fraga como supermán

Después de quatro meses de la polémica inauguración de una estatua de Fraga Iribarne por parte del gobierno local del PP en Cambados, aparece ésta, pese a estar en un espacio doblemente vallado y protegido, pintada de supermán. Se ve que ya en su momento, junto a las protestas públicas, circuló por la red un fotomontaje como el que aparece más abajo. Fuente de la noticia: Cambados(tk) – página web no oficial do Concello de Cambados.

Inauguración de la escultura

Escultura intervenida

Fotomontaje

Stolen Pieces de Franco & Eva Mattes

A relación del comentario por parte de Pau, miembro del grupo de trabajo de la Facultad de BBAA de la EHU/UPV, subo aquí información detallada de “Stolen Pieces” de Eva & Franco Mattes (los 0100101110101101.org) para compartir la información compilada hasta el momento. Es un proyecto que he estudiado en profundidad y queda pendiente una entrevista con Eva & Franco…

Mientrastanto, se puede leer algo sobre este proyecto aquí y aquí, por poner un par de ejemplos. También en este pdf y en esta publicación relacionada con robos de arte y de partes de obras de arte.

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Ley de Museos_sobre el proyecto del Consell Executiu en 1983

Artículo de Josep Guitart i Duran (entonces Subdirector General de Museus, d’Arts Plàstiques i d’Arqueologia de la Generalitat de Catalunya)  publicado en La Vanguardia en 1983. Fuente: Arxiu del Museu Municipal Joan Abelló

Reporte I del grupo de trabajo de la Facultad de BBAA de la EHU/UPV

Desde finales del pasado mes de Octubre está en marcha el grupo de trabajo de alumnos de la EHU / UPV, compuesto por Oier Gil, Sandra Amutxastegi, Patricia Herrero, Pau Figueres y Amaia del Amo.

El grupo comparte los mismos materiales de trabajo que los demás artistas implicados en el proyecto y desarrollará un proyecto propio y colectivo para la exposición como si de un artista más se tratase.

Las primeras reuniones han dejado ya en marcha algunas cuestiones para la reflexión y el trabajo personal que se irán volcando y poniendo en común en las próximas reuniones…

En una primera revisión del concepto de museo, de sus funciones, de su sentido a día de hoy Sandra ponía como ejemplo:

http://galerieouverte.fr/galerieouverte.html

“El proyecto Galerie Ouverte (Galería Abierta) es una forma de insurrección al modelo de exposición que plantean los museos, al convertir un espacio cualquiera, un descampado o un solar, en espacio expositivo. Y por otro lado, lo que lo convierte en ello, o hace que lo entendamos como tal, son las referencias que se hacen al “white cube”, al haber limpiado y acondicionado el suelo y blanqueado las paredes”.

Para Pau “Stolen pieces” de Eva &Franco Mattes es una de las primeras cosas que le viene a la cabeza en relación al proyecto “No tocar…” . La posibilidad de que lo “museizable” sea algo arrebatado al mundo, al contexto, a la vida cotidiana lleva adscrita una sutil crítica en estas piezas.

http://www.carrollfletcher.com/exhibitions/7/works/artworks58/

Por su parte Oier se ha fijado en las formas en que los museos se promocionan mediante el formato audiovisual, mediante los mismos códigos publicitarios que podría utilizar un parque de atracciones o la promoción de un viaje a tierras exóticas; los mismos clichés, los mismos tópicos…:

El grupo sigue trabajando en la distancia, nuestra intención es tener al menos otra reunión antes de fin de año para dejar encaminadas algunas líneas de trabajo y avanzar ya a partir de enero con una estrategia concreta.

Algunos curiosos museos de Amsterdam

Ámsterdam es mundialmente famosa por sus museos, y aún sin haber visitado la ciudad, mucha gente ha oído hablar del Rijksmuseum, la Casa de Ana Frank, o del Museo Van Gogh. Pero existen otros museos más pequeños y excéntricos procedentes de todo tipo de colecciones inusuales …

Kattenkabinet – El Gabinete de los gatos

Fue creado en homenaje a un minino ilustre, John Pierpont Morgan, fiel compañero de la fundadora del museo. La colección está dedicada al papel de los gatos en el arte y la cultura a lo largo de la historia.

Bijbelsmuseum – Museo de la Biblia

Ilustra cómo era la vida en tiempos bíblicos por medio de hallazgos arqueológicos y otros artefactos. Tablas de arcilla, fragmentos de papiros y otros restos arqueológicos relatan una historia fascinante sobre cómo surgió la Biblia y qué influencia tuvo en la sociedad holandesa a lo largo de los siglos.

Ubicado en dos casas históricas en la Herengracht – diseñadas por Philips Vingboons – este museo es uno de los más antiguos de Holanda.

Houseboat Museum – Museo de la casa flotante

Este museo está abierto desde 1997 por el propietario de la casa flotante Vicent Van Loon, tras la tremenda insistencia de los turistas en saber un poco mas de esa curiosa vivienda anclada en el canal Prinsengracht. El Houseboat Museum o Museo Casa Flotante, nos enseña cómo es la vida en las embarcaciones amarradas a los canales de Ámsterdam.

Brilmuseum – Museo de la Gafa

Nació a partir de la pasión de un coleccionista privado por los objetos optométricos. Hoy, esta colección se muestra al público en las dos plantas de su encantador edificio del siglo XVII en pleno distrito de las Negen Straatjes (nueve calles) de Ámsterdam. El museo ofrece un recorrido único a lo largo de los 700 años de historia de las gafas, incluyendo los cambios en la moda y en la tecnología a lo largo de los siglos.

Hash Marihuana & Hemp Museum – Museo de la marihuana y del cannabis

Los visitantes aprenden cómo esta versátil planta contribuyó a la evolución en el vestido,la medicina, los viajes marinos, la agricultura y mucho más. El museo muestra expositores informativos sobre las aplicaciones medicinales, religiosas y culturales del hachís. El museo de la marihuana, del hachís y del cannabis explica cómo la marihuana y el cannabis (en realidad, diferentes variedades de la misma planta) han formado parte de la vida cotidia.

Electric Ladyland – Museo de arte fluorescente

Un museo único en el mundo, dedicado al arte fluorescente. El museo muestra una colección permanente de minerales fluorescentes, obras de arte fluorescente de los años 50, y otros artefactos luminosos. También tienen un “Entorno Fluorescente” en el cual los visitantes pueden participar creando su propia escultura de arte luminoso.

EL MUSEO DE LA INOCENCIA

Una novela y un Museo creados por Orhan Pamuk. Una colección creada para un realto y un relato construido a partir de una colección.


Artículo traducido por Eva Cruz y colgado en El País

Los museos que visité en mi infancia, no solo en Estambul, sino incluso en París, adonde fui por primera vez en 1959, eran lugares desprovistos de alegría, insuflados de la atmósfera de una oficina gubernamental. En consonancia con esa misión sancionada por el Estado, y compartida por la escuela, de contarnos la “historia nacional” en la que se supone que debemos creer, estos grandes museos contenían exposiciones autoritarias de objetos diversos cuyo propósito no terminábamos de comprender, y que pertenecían a reyes, sultanes, generales y líderes religiosos cuyas vidas e historias estaban muy alejadas de las nuestras. Era imposible establecer una conexión personal con ninguno de los objetos expuestos en estas instituciones monumentales. Aun y con todo, sabíamos perfectamente lo que se suponía que debíamos sentir: respeto por lo que se conoce como “historia nacional”; miedo del poder del Estado, y una humildad que ensombrecía nuestra propia individualidad.

El rico protagonista de la novela colecciona cualquier objeto tocado por su amada 

La idea del Museo de la Inocencia ya estaba formada en su totalidad en mi mente a finales de los años noventa: se trataba de crear una novela y un museo que contaran la historia de dos familias de Estambul, una adinerada y la otra de clase media baja, y del romance obsesivo de sus hijos. La novela iba a girar en torno a un hombre rico que se enamora de su prima, más pobre, en el Estambul de los años setenta, cuando la intimidad sexual fuera del matrimonio era tabú incluso entre la burguesía más próspera y occidentalizada. Esta joven, la hermosa hija de un profesor de historia jubilado y una costurera, corresponde al amor de su pariente rico, en parte porque está buscando la manera de abandonar su empleo como dependienta y convertirse en estrella de cine, pero también porque le ama de verdad. El rico protagonista de la novela, enamorado de su prima, aplaca su desesperación coleccionando cualquier objeto que su amada haya tocado, y a medida que su triste historia alcanza su final, decide que todas estas cosas han de ser expuestas en un museo. Yo creo que si los museos, como las novelas, se centraran más en historias privadas y personales, serían más capaces de extraer y mostrar nuestra humanidad colectiva.

La colección de objetos que yo había empezado a reunir en torno a esta época sería el vehículo, en el museo, de la historia de las familias y de los amantes apasionados. Por un lado, la novela ofrecería un relato realista de la emocionante historia de los amantes —como la historia de Leyla y Mecnum, la versión otomana de Romeo y Julieta— y, por otro, el museo iba a ser un lugar donde objetos de la vida cotidiana en Estambul en la segunda mitad del siglo XX serían desplegados en una atmósfera especial. La novela se publicó en 2008 (y en español en 2009). El Museo de la Inocencia en sí abrió en Estambul hace medio año. Yo llevaba 15 años con este proyecto en mente y tengo toda la intención de seguir trabajando en él durante el resto de mi vida; aquí lo que quiero hacer es explorar adónde ha llegado esta historia hasta el momento, y comentar algunas de sus consecuencias no buscadas.

Una de las vitrinas del El museo de la inocencia.

A principios de 1999 compré una casa en Çukurcuma, no lejos de mi estudio. Empecé a imaginar que Füsun, la heroína de mi novela, viviría en ese edificio con sus padres, y al mismo tiempo me puse a pensar en cómo convertir ese hogar en un museo.

En los años sesenta, cuando yo era un estudiante de bachillerato, cuando todavía pensaba que quería ser pintor, solía venir por estas calles deprimidas para sacar fotos preparatorias para las estampas de Estambul al estilo de Pisarro y Utrillo que me gustaba pintar. Desde que, una noche de 1964, el Gobierno había obligado a emigrar a Grecia a toda la población originaria de allí, la zona se había ido asemejando a una ciudad fantasma. Cada vez que mis padres tenían una de sus incontables, interminables discusiones, nos trasladábamos temporalmente a un piso cercano, en un edificio propiedad de mi abuelo que nos había legado. Cada vez que me tocaba a mí, mi madre me daba un enorme tambor de plástico y me enviaba a la tienda de la esquina a traer gasóleo para la cocina, porque en las ventas de este barrio, en el que los edificios que se erguían a ambos lados de las calles estrechas y oscuras no tenían ni ascensores ni calefacción central, todavía se vendía carbón y gasóleo para las cocinas hasta los años noventa, como seguía siendo normal en las ciudades de provincias. Las pilas de carbón y de madera llegaban al barrio en carretas tiradas por caballos, y se descargaban en las aceras. Por allí no circulaban muchos coches, así que los niños jugaban a la pelota cómodamente en las callejuelas. Las calles menos transitadas estaban salpicadas de antros baratos y burdeles.

A mediados de los años setenta, tras aparcar mis planes de hacerme pintor y arquitecto, estaba intentando terminar mi novela, y, por ese motivo, me había trasladado a uno de los pisos que habíamos heredado de mi abuelo. A veces, las peleas entre los borrachos que visitaban a las chicas de los clubes y los matones que hacían de guardaespaldas de las chicas se alargaban tanto que nosotros, los residentes de aquellas habitaciones frías y oscuras, esperando en vano a que el ruido de la calle se apaciguase para poder dormir, recurríamos al lanzamiento de botellas vacías, bombillas y mandarinas. Después del golpe militar de 1980 se cerraron los burdeles de las callejas de Beyoglu y Cihangir, y la policía se volvió menos tolerante con los carteristas, ladrones y robabolsos; el destino del barrio cambió. Otro elemento que fue decisivo para la evolución de la zona fue, como pude atestiguar de primera mano, el influjo de una nueva generación de coleccionistas de clase media que venían a comprar al pequeño mercadillo de segunda mano cerca del edificio del museo.

Del mercadillo al museo

Si los museos, como las novelas, se centraran más en historias privadas, serían más capaces de extraer y mostrar nuestra humanidad colectiva

Hacia finales de los noventa, con mi novela y mi museo firmes en mi cabeza, empecé a comprar un gran número de objetos en el puñado de tiendas que componían el mercadillo en esta época. En lugar de escribir sobre los objetos (la taza de té, el par de zapatos amarillos, el rallador de membrillo) que utilizaban los personajes de mi novela, y solo entonces salir a buscar sus réplicas físicas, hice lo contrario, lo que entrañaba un proceso más lógico: salía de compras antes, o me llevaba, de las casas de amigos que aún los conservaban, muebles viejos, papeleo diverso, pólizas de seguros, documentos variados, extractos de cuentas bancarias y, por supuesto, fotografías (“para mi museo y mi novela” era la excusa), así que escribí mi libro basándome en todas estas cosas compradas o conseguidas y recreándome a placer en su descripción. Un viejo taxímetro encontrado en una tienda o el triciclo de un niño de casa de un conocido funcionaron como inspiración para nuevas peripecias que estaban aún por escribir. Algunos objetos, en cambio, se quedaron sin usar y no encontraron hueco ni en la novela ni en el museo simplemente porque la historia nunca se movió en una dirección adecuada. Fue lo que pasó, por ejemplo, con el farol de un viejo coche de caballos y con el contador de gas de cuando la ciudad tenía calefacción central, dos objetos comprados con gran entusiasmo. Para 2008, cuando terminé el libro y se publicó en Estambul, mi oficina había sido tomada por toda esta parafernalia, para gran preocupación de mis amigos.

En la novela, la historia del personaje principal, Kemal, sigue la plantilla de un melodrama del cine turco: se enamora de una chica de un ambiente menos privilegiado y sufre un enorme tormento cuando ella se casa con otro. Durante años, él colecciona las cosas que ella haya tocado (una amplia gama de objetos, de colillas a horquillas, de zapatos a informes escolares) para luego exponerlas en un museo. Como él mismo deja claro al final de la novela, el objetivo de Kemal al hacer todo esto es redimir de algún modo su triste y vergonzosa historia y convertirla en algo de lo que pueda sentirse orgulloso. “Entendemos lo que Kemal está haciendo en la novela”, me decían mis amigos, “¿pero por qué estás tú haciendo un museo acerca de lo mismo sobre lo que ya has escrito todo un libro? ¿Es que no crees en el poder de las palabras y de la imaginación de la gente? ¿Es que no crees en la literatura?”.

Quería responder a mis amigos recordándoles algo sobre lo que había escrito en mi libro Estambul: entre los 7 y los 22 años me entregué al arte y soñaba con convertirme en pintor, y desde entonces el artista que yace dormido en el fondo de mi alma ha estado buscando una oportunidad para volver a la vida. También sentía la necesidad de señalar que aunque las novelas apelan a nuestra imaginación verbal, el arte y los museos estimulan nuestra imaginación visual; la novela y el museo se ocupaban, por tanto, de aspectos completamente diferentes de la misma historia. (Precisamente por esto, quienes visitan el museo, ahora que ha abierto, comparten las mismas reacciones, independientemente de si han leído o no la novela). Muchas veces me limitaba a confesar que en realidad no sabía lo que estaba haciendo, y que de hecho ni siquiera me interesaba saberlo —por lo menos no todavía—. Tal vez, les decía, comprenderé el verdadero significado de ese proyecto de novela —y— museo dentro de un par de años, después de inaugurar el museo, y tal vez incluso lo revele a mis estudiantes en la Universidad de Columbia. Pero sí sabía ya una cosa: lo que dispara la mente creativa, en el arte tanto como en la literatura, no es solo la voluntad de transmitir la energía de las ideas, sino un deseo de relacionarte físicamente con determinados temas y objetos.

Orhan Pamuk durante la presentación en 2008 de su libro ‘El museo de la inocencia’. / Reuters

Como parte de mi investigación tanto para la novela como para el museo, pasé mucho tiempo visitando los pequeños museos de las calles menos conocidas de las metrópolis occidentales. Y así, como visitante procedente de un país relativamente pobre y no occidental, fue como me di cuenta por primera vez de que los museos personales y a pequeña escala de las callejas de Europa son mucho más adecuados de lo que puedan serlo los grandes y monumentales museos del Estado para contar la clase de historia que se centra en los seres humanos que nos interesa a los novelistas. También sentía una profunda empatía con las historias personales de coleccionistas obsesivos y en general olvidados. Y finalmente, ojeando los mercadillos de ciudades no occidentales (Bombay, Buenos Aires, San Petersburgo) en los años 2000, me di cuenta de que exactamente los mismos viejos saleros, relojes y cachivaches variados que veía en las tiendas de segunda mano de una Estambul cada vez más próspera podían en realidad encontrarse fácilmente por todo el mundo. Como aves migratorias, los objetos también viajaban por rutas misteriosas. Tal vez se necesite un nuevo campo de estudio (¿modernidad comparada?) para desarrollar y poner por escrito estas observaciones, que seguro han hecho también muchos otros.

Debemos concebir un nuevo tipo de museo que se centre en las historias de los seres humanos como individuos

La vida de mi personaje, Kemal, es la demostración de una verdad: el corazón humano es igual a lo largo y ancho del mundo. Todos nosotros —o por lo menos la mayoría— nos enamoramos, de una u otra manera; la mayoría de nosotros, frente a una pérdida traumática en la vida o en el amor, encontramos consuelo aferrándonos a objetos. Pero el modo como experimentamos el amor o el impulso de acumular cosas cambian de una cultura y de un país a otro. El Museo de la Inocencia se centra en esos coleccionistas con el corazón roto que viven en el medio cuasi-moderno de un país musulmán en el que hombres y mujeres solteros tienen pocas ocasiones para interactuar, y en el que la comunicación a través de miradas, el regalo de objetos, los silencios cargados de significado y los juegos que establecen los amantes para probar obstinadamente la voluntad del otro son tan refinados que alcanzan la categoría de arte.

Los primeros “coleccionistas modernos”, en el sentido occidental, de Estambul surgieron a mediados de los años noventa, justo al tiempo que la ciudad experimentaba un aumento inesperado de su prosperidad. Estos coleccionistas de nueva generación eran más racionales y tenían más confianza en sí mismos que sus predecesores, que ni sabían ni tenían verdadero deseo de entender por qué sentían la necesidad de coleccionar cosas viejas, y a menudo llegaban al final de sus vidas en casas tomadas por los trastos. A la nueva generación le interesaban, entre otras cosas, los pósteres de las películas, las fotografías promocionales de sus estrellas, las figuritas coleccionables de deportistas que venían con los chicles o con las chocolatinas, las cerillas, las postales viejas y las tarjetas telefónicas. Vi las mismas cosas expuestas por coleccionistas de mediana edad y clase media en sus tiendas de Singapur, Hong Kong, El Cairo, México y Brasil. La creciente expansión de Internet a lo largo de la pasada década ha hecho que coleccionar sea más fácil y más habitual, y ha dado pie al surgimiento de una generación de coleccionistas más centrados y más decididos, con base en estas economías en crecimiento. Entre mis amigos con interés por las ciencias políticas y económicas se usa de vez en cuando la expresión “economías emergentes”; mi instinto siempre se inclina hacia la idea de “humanidades emergentes”.

El crecimiento económico que hemos visto en países no occidentales durante los últimos 10 años está permitiendo la aparición de una nueva generación de humanidad, tan moderna como no occidental, cuyas historias estoy seguro de que figurarán, pronto y de forma habitual, en la literatura que leamos. El tema no es demostrar la riqueza de la historia y la cultura china, india, mexicana, iraní o turca —es algo que también hay que hacer, está claro, pero no es una labor difícil—. El verdadero reto estriba en contar, con la misma brillantez, profundidad y potencia, las historias de los seres humanos individuales que están viviendo ahora en esas naciones. Y por eso debemos concebir un nuevo tipo de museo: en lugar de instituciones sancionadas por el Estado albergadas en edificios monumentales que dominan barrios enteros (como el Louvre o el Metropolitan) y que intentan contar una historia nacional, necesitamos imaginar un tipo de museo más humilde, más modesto, que se centre en las historias de los seres humanos como individuos, que no arranca objetos del entorno al que pertenecen, y que es capaz de convertir los barrios y las calles en los que están situados, así como las casas y las tiendas de alrededor, en parte integral de sus exposiciones. Todos ganaremos una comprensión más profunda de la humanidad cuando los comisarios modernos desvíen la mirada de la rica “alta” cultura del pasado —como aquellos primeros novelistas que se cansaron de escribir sagas sobre reyes— y observen, en cambio, las vidas que llevamos y las casas en las que vivimos, especialmente fuera del mundo occidental. El futuro de los museos está dentro de nuestras propias casas.

Museum Show Part 2 en la Fundación Arnolfini

La continuación del Show 1, una exposición o survey sobre museos creados por artistas.

Following on from Part 1 (24 September – 19 November) Museum Show Part 2 is the second chapter of Arnolfini’s Museum Show, a major historical survey of museums created by artists. Museum Show – a ‘museum of museums’ perhaps – presents a comprehensive selection of these highly idiosyncratic, semi-fictional institutions. It is the first ever exhibition to chart this particular tendency in contemporary art.

Museum Show across its two chapters presents museums by approximately 40 artists from across the spectrum of career status, from canonical to emerging, and from around the globe. The exhibition will look at the different interpretations of what a museum can be, whilst charting the methodologies and reasons used by artists for creating their own institutions – ranging historically from critique directed towards institutions of art, to more contemporary examples that focus their attention towards wider social and political realms of cultural hegemony.

Museum Show Part 2 an ambitious series of installations, including The Museum of American Art, charting the dominance of American art and ideologies from the 50s and 60s in Europe, whereas Khalil Rabah’s Palestinian Museum of Natural History and Humankind reconsiders the “ethnographic” framings of non-Western cultures in museums. The Museo Salinas by Vicente features a baroque and delirious collection of Mexican memorabilia – plastic toys, piñatas, masks, stickers, clothing, and other items – related to the controversial image of Mexico’s ex-president Carlos Salinas de Gortari, derided for his corruption.

Museum Show Part 2 is also the final exhibition as part of Arnolfini’s 50th anniversary programme.

Palestinian Museum of Natural History and Humankind (Khalil Rabah), Danger Museum (Øyvind Renberg & Miho Shimizu), Museum of American Art, Museum of Non-Participation (Karen Mirza & Brad Butler), Museum of Television Culture (Jaime Davidovich), Victoria and Alferd Museum (Åbäke), Hu Xiangqian’s Museum (Hu Xiangqian), Museum of Forgotten History (Maarten Vanden Eynde), Museum of Incest (Simon Fujiwara), Museo Salinas (Vicente Razo).

 

Exhibition Guides:

Palestinian Museum of Natural History and Humankind
Danger Museum
The Museum of American Art
Museo Salinas
Victoria and Alferd Museum
Museum of Non-Participation
Museum of Television Culture
Hu Xiangqian’s Museum
Museum of Forgotten History
Museum of Incest

 

Museum Show Part 1 en la Fundación Arnolfini

Una exposición sobre los museos creados por artistas, del 24 Sep – 19 Nov 2011.

One of the most curious tendencies in modern and contemporary art has been that of museums created by artists. Museum Show is a large-scale exhibition – a museum of museums – displaying this comprehensive selection of highly idiosyncratic, semi-fictional institutions. Presented at Arnolfini in two chapters, it is the first exhibition to chart this particular tendency in modern and contemporary art.

Artists continue consistently to invent their own institutions. The reasons for practitioners deciding to work in this way have varied greatly between artists – from critique directed specifically towards institutions of art, to more contemporary examples that focus their attention towards wider social and political realms of cultural hegemony.

Across its two chapters, Museum Show will present museums by approximately 40 artists from across the spectrum of career status, canonical to emerging, and from around the globe. The exhibition presents ‘museums’ that employ a classic ‘museological’ approach, including Marcel Broodthaers’ seminal Musée d’Art Moderne, Départment des Aigles or the absurdity of Bill Burns’ Museum of Safety Gear for Small Animals, through to broader, more conceptual understandings of a museum infrastructure, such as Tom Marioni’s Museum of Conceptual Art – a functioning bar and an early example of ‘convivial’ artwork in the US, to the abjection of the Museum of Ordure, or the utopia of Museo Aero Solar – a floating museum made of thousands of recycled carrier bags.

Works from Museum Show Part 1 are also presented at a number of other locations in Bristol. Marko Lulic’s Museum of Revolution can be found on top of the M Shed across the harbour from Arnolfini, and the World Agriculture Museum is presented at the former Bridewell Police Station. Museo Aero Solar was presented as a mass-participatory event in Hengrove Park, Bristol in early October.

24 Sep – 19 Nov 2011

Including:
Museum of Contemporary African Art (Meschac Gaba), La Boîte-en-Valise (Marcel Duchamp), Museo Aero Solar, Museum of Conceptual Art (Tom Marioni), La Galerie Légitime (Robert Filliou), Schubladenmuseum/Museum of Drawers (Herbert Distel), Museum of Safety Gear for Small Animals (Bill Burns), Davis Lisboa Mini-Museum (Davis Lisboa), Museum of Projective Personality Testing (Sina Najafi & Christopher Turner), Museum of Revolution (Marko Lulic), Intuitive Galerie (François Curlet), Moon Museum (Forrest Myers), Musée d’Art Moderne, Départment des Aigles (Marcel Broodthaers), Museum for Myself (Peter Blake), World Agriculture Museum (Asunción Molinos), Stemhokkenmuseum/Voting Booth Museum (Guillaume Bijl), A History of Art in the Arab World: Part 1_Chapter One_Section 139: The Atlas Group (Walid Raad), Museum of Ordure, Nasubi Gallery (Tsuyoshi Ozawa), Blackout Leica Museum (Sarkis), “I founded a fictitious museum in New York in ’68 and collected 1,000,000 minutes of attention to show”, (James Lee Byars), Museum of Failure (Ellen Harvey), From the Freud Museum, (Susan Hiller)…

Exhibition Guides:

Museum of Contemporary African Art
La Boîte-en-Valise
Museo Aero Solar
Museum of Conceptual Art
La Galerie Légitime
Museum of Drawers
Museum of Safety Gear for Small Animals
Davis Lisboa Mini-Museum
Museum of Projective Personality Testing
Museum of Revolution
Intuitive Galerie
Moon Museum
Musée d’Art Moderne, Départment des Aigles
Museum for Myself
World Agriculture Museum
Voting Booth Museum
A History of Art in the Arab World: Part 1_Chapter One_Section 139: The Atlas Group
Museum of Ordure
Nasubi Gallery
Blackout Leica Museum
“I founded a fictitious museum in New York in ’68 and collected 1,000,000 minutes of attention to show”
Museum of Failure
From the Freud Museum

Juan Pablo II reza por los museos

En Ciudad de México.

Contemplatio, de Carlos Collado

Fuente del texto: El dado del arte

El fotógrafo Carlos Collado (tras su serie sobre ferias de arte) acaba de presentar en el DHUB-Museo de Cerámica de Barcelona (Palacio Real de Pedralbes) la obra “Contemplatio“.

El artista ha captado a lo largo de 2012 las interacciones del público con las piezas exhibidas, observando cómo contemplaban las estancias, preguntándose en qué pensaban o ante qué obras encontraban un momento de intimidad.“La curiosidad, la calma, la intimidad o el agotamiento son algunas de las muchas reacciones que se viven en un museo, así como la sensación de que, en momentos de contemplación, las persones se olvidan de las preocupaciones y los miedos cotidianos” afirma Collado.

Collado captura en sus fotografías a los visitantes en sus reacciones más espontáneas, le interesa el comportamiento humano, en este caso, ante una colección de platos, jarras, cuencos y azulejos. Además lo retrata en un museo idóneo, alejado de las masificaciones donde es más fácil reflexionar sobre lo que se está contemplando.

La relación que Collado establece con los visitantes va más allá de la fotografía, “Cuando una fotografía me gusta, me presento al retratado, le explico el proyecto y le enseño la imagen a través de la cámara. Intercambiamos e-mails de contacto”. Con este acto, el desconocido deja en cierta manera de serlo, y se va construyendo una comunidad de personas de diferentes edades, nacionalidades, profesiones, etc. pero cuyo nexo común ha sido el museo. Estas relaciones se van mostrando en el blog www.contemplatio-project.com donde se recogen las experiencias del fotógrafo durante el proceso de creación y busca un diálogo alrededor de la idea “cómo miramos hoy en día” y la experiencia museística.

 

Más fotografías de Elliott Erwitt

Fotos de Elliott Erwitt:  “Catacumbas”, “New York; East Hampton”. Más de Erwitt en entrada anterior.

Apostrophes – Claude Lévi-Strauss (interpretación de un tótem de los indios Ahida)

Fragmento del programa Apostrophes – Claude Lévi-Strauss. Interpretación de un tótem de los indios Ahida. Los Ahida viven en islas de la costa de Pacífico Canadiense.

Bernard Stiegler, Del amateur al contribuidor (I+C+i 2009, CCCB)

Bernard Stiegler, director del Institut de Recherche et d’Innovation, habla de cómo las tecnologías colaborativas pueden hacer renacer en el mundo de la cultura una figura que desempeñaba un papel esencial en la vida intelectual y artística antes de la aparición de las industrias culturales: el amateur.

I+C+i 2009 // ENTREVISTA // Bernard Stiegler (VO Fr) from CCCB on Vimeo.

Entrevista grabada el 6-2-2009.

I+C+i es un ciclo que desde 2007 aborda la integración de la investigación, el desarrollo y la innovación en el ámbito de la cultura, reflexionando, anticipando y debatiendo sobre cuestiones clave. Proyecto dirigido por  Juan Insua.

Aquí pueden ver extractos de la conferencia: Bernard Stiegler (IRI – Centre Georges Pompidou) – Conferencia en I+C+I  (CCCB).

Museos inéditos: ¿construir un propio museo?

Museos inéditos. Construir un propio museo: Una exposición sobre prácticas museográficas alternativas, que tiene como objeto repensar las prácticas expositivas, revisar los conceptos de exposición y colección y proponer la búsqueda de nuevos formatos que situamos dentro del vacío conceptual entre el museo y su producción, entre lo físico y lo virtual. Donde lo virtual representa la dimensión no material del pensamiento, el museo alternativo surge para pensar las practicas de resistencia, la evolución dentro y fuera del museo y la noción de publico. El concepto “museo” toma aquí otras dimensiones, como mini frente a macro, o virtual frente a real, y se presentan modelos de creación como alternativa y cuestionamiento a la producción contemporánea.

Fuente: Laura Plana Gracia

Reglas de urbanidad en un museo, por Pierre Louÿs

“Reglas de urbanidad en un museo”, de Pierre Louÿs.

Fragmento del Manual de Urbanidad para Jovencitas, publicado en 1926.

1- No se suba a las estatuas antiguas para usar las pollas. No se deben tocar los objetos expuestos ni con la mano ni con el coño.

2- No dibuje rizos negros en los pubis de las Venus desnudas. Si el artista representa a la diosa sin pelos es porque Venus se los afeitaba.

3- No pregunte al vigilante de la sala por qué el Hermafrodita tiene cojones y tetas. Eso se sale de sus competencias.

 

De EL RETRATO, de Nicolás Gogol

Nicolás Gogol: EL RETRATO (fragmento). Del ciclo de “Historias de San Petersburgo”, 1835-1842.

En ninguna parte se detenía tanta gente como en el almacén de cuadros del edificio Schukin. Aquel comercio presentaba, efectivamente, el conjunto más heterogéneo posible de novedades. Los cuadros en su mayoría eran al óleo y estaban cubiertos de una pátina verde oscura y rodeados por marcos de un tono amarillo oscuro. Sus temas corrientes eran un invierno de árboles blancos, una noche carmesí como el nacimiento de un incendio, un campesino flamenco con una pipa y un brazo roto, más parecido a un gallo indio en mangas de camisa que a un hombre. (…) Para estas obras se encuentran pocos compradores, pero en cambio hay muchos mirones. Seguramente, ya estará detenido ante ellas algún lacayo haragán que lleva los platos del restaurante a su señor, el cual, sin duda, no comerá la sopa demasiado caliente. Ante las litografías, también estará seguramente boquiabierto algún soldado, embutido en su abrigo y que vende en la feria un par de cortaplumas, y asimismo algún vendedor con una caja llena de pantuflas. Cada uno se extasía a su modo: los mujiks señalan habitualmente con los dedos, los caballeros miran con aire serio, los chicos de los restaurantes y los aprendices de los talleres ríen y se hacen burla con las caricaturas, los viejos lacayos de abrigos de frisa miran nada más que para bostezar a sus anchas en alguna parte, y las vendedoras ambulantes, las jóvenes babas rusas, corren instintivamente a escuchar lo que dice la gente y a mirar lo que ésta mira.

(…)
Pero… ¿dónde estaban los compradores de aquellos cuadros pintarrajeados, chillones y sucios? ¿Quién necesitaba a aquellos campesinos flamencos, aquellos paisajes rojos y azules, reveladores de cierta pretensión a un nivel superior de arte, pero que revelan su profunda humillación? Aquello no parecía en absoluto la obra de un niño autodidacta; si así fuera, aquellos cuadros, a pesar de todo su carácter caricaturesco y sin vida, habrían revelado algún arranque de ingenio. Pero aquí se veía simplemente estolidez, una mediocridad aventajada  e impotente, que por propia decisión se había instalado en la línea de las artes cuando su verdadero lugar estaba entre los oficios inferiores; una mediocridad que era fiel, con todo, a su vocación y aportaba su oficio al propio arte. ¡Los mismos colores, la misma manera, la misma mano cansada y rutinaria, que parecía pertenecer más bien a un autómata toscamente construído que a un hombre!…
Chartkov permaneció largo tiempo inmóvil ante aquellos sucios cuadros, sin pensar ya en ellos para nada…

Nicolás Gogol: EL RETRATO. Austral eds. Buenos Aires 1949. (Trad. de Leon Mirlas).

“Más allá del marco”, de J. Seward Johnson

“Más allá del marco”, de J. Seward Johnson

Fuente: La Cultura Crítica

El artista ha creado una serie de instalaciones y esculturas en honor al movimiento artístico del impresionismo a gran escala y 100% palpables.

 

 

 

Carrera de coches en el MOCA

In MOCA Grand Prix (2009), Knifeandfork invites participants to race remote-control cars through MOCA’s current exhibition, A Changing Ratio: Painting and Sculpture from the Collection. Using mounted cameras, each Wi-Fi-enabled car is driven remotely through a video game interface that shows the car’s point of view. Through the lens of 1980s American gaming culture, this project offers an alternative perspective on the permanent collections exhibition. Awards will be presented for the fastest times of the evening.

Fuente: Museum of  Contemporary Art, Los Angeles (California)