Guía práctica de usar y guardar en caso de que usted posea una obra de arte de la que se sospeche que ha sido robada. Imprímala y póngala en lugar seguro

¿Qué hago con un cuadro robado?

Si tiene sospechas de que una obra de arte que le estén ofreciendo puede ser procedente de robo, trate de obtener cualquier información sobre el vendedor y comuníquelo inmediatamente bien a la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional bien a la Guardia Civil.

No obstante, hoy en día, las salas de subastas disponen de unos sistemas de avisos a través de los cuales los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado notifican, ipso facto, las características de las obras de arte que son sustraídas, de tal manera que, si se intentara su venta, serían detectadas al instante y puestas a disposición policial.

The Internacional Foundation of Art Research (IFAR), en 1991, creó el registro de obras de arte perdidas (Art Loss Register) que constituye la mayor base de datos de obras robadas. Ahí se puede consultar si la obra que usted posee ha sido antes robada. Dispone de más de 120.000 registros, y se actualiza cada mes con una media aproximada de 1.200 entradas. Por todo ello, la comercialización de una obra robada no es fácil.

¿Y con mi colección de arte?

Como aconseja e la Dirección General de la Guardia Civil, Grupo de Patrimonio Histórico, «conviene evitar que personas ajenas a su círculo de amistades conozcan su colección de arte y se aconseja desconfiar de los posibles compradores que estén interesados en visitar el inmueble donde se guarden estas obras, ya que esta información puede llegar a grupos de delincuentes».

En primer lugar, para conseguir la recuperación de una obra de arte o antigüedad robada es esencial disponer de una fotografía del objeto, ya que la sola descripción no es suficiente para identificarlo con todas las garantías. Por tanto, cualquier persona que sea propietaria de una pieza que considere que tiene un cierto valor histórico, artístico o pecuniario, debe tomar una fotografía del mismo y guardarlo en un lugar seguro, para poder aportarlo a la denuncia en caso de sustracción.

En segundo lugar, hay que facilitar las medidas, inscripciones y marcas que pudiera tener el objeto para su identificación, características que lo distinguen, tema que representa, fecha o período de la pieza así como el Autor. Se aconseja rellenar la ficha adjunta y guardarla en lugar seguro, para su entrega a la Policía en caso de robo.

¿Quién roba arte de gran valor?

Antonio Cortés Ruiz, Capitán de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, en un detalladísimo informe, distingue en este caso tres tipos de delincuentes:

-Ocasionales: Personas con cierta preparación profesional, que actúan aprovechando un descuido en museos, exposiciones, palacios, archivos, bibliotecas y librerías.

-Habituales: suelen ser consumidores de droga, que comenten la sustracción con la finalidad de obtener dinero para financiar el consumo de drogas. Desconocen los circuitos de comercialización. Además, por su descoocimiento artístico no selecciones las piezas importantes.

-Profesionales: son los más peligrosos, poseen conocimientos artísticos, seleccionan el objeto y forman grupos organizados con una figura de mando. Hay especialización por el tipo de obra sustraída (arte sacro, mobiliario antiguo, libros, iglesias rurales, domicilios particulares…). Suelen burlar los sistemas de seguridad y cogen las piezas más valiosas. Un tipo especial de delincuencia profesional es el de las bandas formadas principalmente por personas pertenecientes a grupos étnicos con una tradición ambulante antigua, algunos de cuyos miembros controlan gran parte del negocio de compraventa de antigüedades. El exponente más claro del delincuente profesional es el especialista, que actúa en museos, exposiciones, galerías, mansiones y en cualquier lugar donde huele una valiosa obra de arte.

¿Dónde se pueden colocar estas piezas?

Antes de introducir en el mercado la pieza robada, los delincuentes la ocultan durante un tiempo, y después la venden en puntos alejados del lugar de sustracción. La persona encargada de «colocar» la pieza en el mercado no es el autor del robo, sino un intermediario o perista, que es el que tiene contactos con otras personas del mundo de la compraventa de antigüedades y, por tanto, es el que puede obtener mayor beneficio económico. En Madrid, Barcelona y Valencia se concentra el comercio de compraventa más importante. Fuera de España, los países donde se detectan más obras de arte robadas en España son Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, Portugal, Italia y Estados Unidos. Entonces, ahí la recuperación se complica mucho.

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