La historia de El Crayolas

Fuente: La Jornada

“Montaje pictórico pone en duda autenticidad del arte”. Por Alondra Flores.

Juan Carlos El Crayolas Pérez, pintor de 24 años, falleció el pasado 13 de julio. “Asesinan a artista contemporáneo al intentar intervenir en un atraco. ¡Tuvo mala suerte!”, consignó dos días después la revista Alarma! sobre el dramático hecho, con la rigurosa foto sangrienta acompañando al artículo periodístico.

El Crayolas, nacido en el seno de una familia humilde en Neza, había comenzado a destacar con la realización de exvotos, en los que plasmaba fuertes críticas sociales sobre temas como el racismo, la corrupción y la pederastia.

El Crayolas Pérez en realidad nunca existió: fue un personaje creado por el publicista Carl W. Jones en 2005, como parte de un proyecto de arte que mantuvo vivo por más de nueve años con la pregunta: “¿Qué tan auténtico es el arte; es tan sólo una mercancía manufacturada para vender a consumidores capitalistas mal informados?”

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Carl W. Jones, el publicista y verdadero autor de las obras firmadas por El Crayolas. Foto : Marcos Peláez

Desarrollo artístico

Durante su trayectoria artística, Juan Carlos Pérez, conocido como El Crayolas, mote que tenía desde niño por su afición a dibujar, expuso en diversas galerías. También exhibió sus controversiales pinturas en parabuses, muros y espectaculares en la ciudad.

La obra del artista llamó la atención de los medios de comunicación. Diarios impresos y revistas de circulación nacional, así como importantes cadenas televisivas, brindaron espacios para destacar la obra del joven artista mexicano.

La galería La Quiñonera, en Coyoacán, inaugurará el próximo 10 de agosto una exhibición con la propuesta de Jones, publicista y artista de origen británico, quien antes de radicar en México vivió en Canadá.

De acuerdo con el texto que forma parte de una investigación académica para la Universidad UCAD, en Toronto, Jones se apropió de las herramientas y técnicas de la publicidad para crear un “producto artístico”: El Crayolas.

Esta “marca” fue puesta en la escena artística mediante exposiciones, espectaculares, carteles urbanos, así como en artículos en revistas y periódicos.

El propósito era lograr que este producto pareciera real y auténtico, al crear un contenido que pudieran apropiarse los medios especializados y transmitirlo a las masas; los mensajes se convirtieron en la obra.

“Terminé con el proyecto y decidí matar a El Crayolas”, explicó Carl W. Jones en entrevista con motivo de la próxima exhibición en La Quiñonera (ubicada en Santa Cruz 111, Barrio de la Candelaria).

En esta ocasión mostrará las publicaciones en varios medios, entre ellos periódicos y revistas nacionales y televisión, además de emplear los recursos digitales existentes, como la página principal del artista ficticio, su perfil en Facebook y otras publicaciones en bitácoras en Internet.

“Quiero demostrar cómo son los artistas de ahora. En este momento hay una conversación muy importante en el mundo de arte, donde hay quienes saben dibujar y pintar, pero muchos de los que están vendiendo en Maco, en México o en Art Basel, en Miami, que son importantes ferias de arte, no tienen este tipo de talento. Están exponiendo conceptos, más que su capacidad de dibujar, pintar o hacer escultura.”

Durante la conversación agrega: “La exposición toca este tema”, y menciona el caso del artista británico Damien Hirst, “muy famoso. Él no pinta como Lucian Freud o Rembrandt, pone un animal en un tanque con formol y eso es arte. ¿Por qué?”

Charles Saatchi, quien “creó” a Hirst, es publicista y ha hecho mucho ruido y relaciones públicas con la prensa para justificar el precio de un millón de dólares por una obra de Hirst.

Publicista con más de 30 años de experiencia, además de acreedor a diversos premios en esa materia, comentó:

“Como publicista necesitas entender cómo son los mexicanos. Tengo más de 20 años viviendo aquí. Esa es la razón por la que tenía tanto éxito en mi profesión”.

Enseguida narra el origen de El Crayolas con una campaña para una farmacéutica con la intención de vender un antibiótico; entre el equipo creativo surgió la idea de hacerlo con los exvotos: “Gracias a la Virgen porque el doctor me recomendó tomar este medicamento y me salvó”, tal como el pueblo mexicano expresa su devoción y gratitud en los pequeños retablos que ofrece a los santos en las iglesias.

“No encontré a nadie que pudiera pintar los exvotos y los hice yo. Me gustó tanto, que empecé a pintar mis observaciones de México en esta forma. Cuando los presenté a varias personas, no muchas aceptaron que un extranjero pudiera hacer este tipo de anotaciones. Entonces, pensé: ‘Si creo un personaje que sea mexicano, lo van a aceptar’. Ahí nació El Crayolas”.

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Mediante los exvotos, el artista encontró el medio para pintar sus observaciones sobre México. Foto : Marcos Peláez

Actor da vida al artista

El joven Juan Carlos Pérez comenzó a dibujar desde niño. Sus abuelos eran campesinos de Texcoco, su padre es mecánico y su mamá, ama de casa. Su hermano vive “en el otro lado”, en Los Ángeles. De niño sufrió abuso sexual por un sacerdote, pero no perdió la fe. Toda su historia se encuentra en el portal www.elcrayolas.com, al igual que su obra.

“Gracias te doi virgensita chula porque me cuidastes lotrodía cuando el policía me queria yebar al tambo y tu me ayudastes a combencerlo de que mejor aceptara una mordida porque sabias que el tanbien es pobre”, se lee en una de las obras; destaca un billete en mano, el policía junto a la ventana del auto.

Otras obras: en una un hombre agradece por tener ojos verdes y poder entrar fácil al antro; en otra por proteger al padrecito que buscaba la ley por “dizque” haber violado unos niños o, incluso, la gratitud por haber salvado a su perro de que el vecino lo hiciera tacos al pastor.

También aparece un autorretrato. El Crayolas de carne y hueso fue representado por un actor, quien dio rostro en las diversas entrevistas para prensa escrita y televisión.

“Las comunicaciones están integradas por mensajes que se envían a través de un medio específico, y que cada mensaje tiene un propósito que puede ser informar, persuadir o manipular. La experiencia me ha enseñado que las comunicaciones han sido diseñadas con las mismas herramientas que utilizan los artistas para crear obras de arte”, tesis que subyace una pieza artística.

Mexicano con pasaporte, gustoso de pasear por las calles del centro y entusiasta del arte popular, Carl W. Jones comenta que su objetivo era explicar a los mexicanos cómo funcionan los medios de comunicación. “Entonces, si las personas ven esta exhibición y mi proyecto, estarán empoderadas para entender el verdadero significado que está detrás de las comunicaciones”.

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Durante varios años, un actor dio vida al pintor ficticio El Crayolas en entrevistas y presentaciones. Foto : Marcos Peláez

Gracias a Edgar Clement por el pase.

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