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El selfie desastroso en el museo, o cómo no montar unas peanas

“Una serie de instalaciones maravillosas, sobre la media, para hacer el selfieperfecto que haga de Instagram la plataforma perfecta para experimentar todo este espectáculo de alto presupuesto”. La definición que el diario Los Angeles Times dio sobre la muestra del artista Simon Birch, expuesta en la 14th Factory de la misma ciudad, no podía ser más acertada. Aunque ese artículo se escribió en mayo, hace dos semanas un incidente hizo valer el titular con creces.

La 14th Factory, propiedad de Birch y que abrió en marzo después de cuatro años de retrasos, es un espacio que alberga una colección del artista británico y otros 20 artistas más en 14 habitaciones. La instalación  Hypercaine presenta varias coronas y objetos expuestos sobre pedestales de distintas alturas, que los vuelve perfectos para causar un efecto dominó si alguien, por accidente o no, empuja una de las columnas. La 14th Factory vivía con el agorero del párrafo del Times, además de la disposición de los podios en la sala. Ya conocen a Murphy: “Si algo puede salir mal, saldrá”.

Una joven se dispone a hacerse un selfie delante de uno de los pedestales. Al agacharse, pierde el equilibro y golpea a la columna, que inevitablemente golpea a la siguiente y así sucesivamente. Es el efecto dominó en todo su esplendor. La tercera ley de Newton manifestándose: acción y reacción. Hypercaine, que ha tardado seis años en ser montada, se desmonta en lo que tarda en pulsarse el botón de disparo de la cámara.

Una caída valorada en 200.000 dólares

Gloria Yu, una de las artistas que exponía junto a Birch, ha dicho a Hyperallergic que “tres esculturas resultaron dañadas permanentemente y otras tienen diferentes grados de daño”. Las coronas, compuestas de elementos como madera, nylon, oro, plata y otros metales, estaban valoradas en 200.000 dólares.

La 14th Factory dice al portal CNet que no está detrás del vídeo. Hay algunas teorías que sitúan al clip, de 35 segundos de duración, como si se tratara de un viral para hacer publicidad de la galería y que así acuda más gente. La persona que lo ha colgado en YouTube dice ser un amigo personal de Birch, y de paso anima a que la gente se pase por la exposición. De momento lleva algo menos de medio millón de visitas.

Hay quien cree que Hypercaine, que estará expuesta hasta finales de este mes, es una colección destinada inevitablemente a que uno se haga selfies en ella, como decía el artículo de Los Angeles Times. Otros piensan que el incidente no hará otra cosa sino atraer montones de público deseoso de tomarse un  selfie sin tirar nada.

Las coronas de Hypercaine
Las coronas de Hypercaine

Cuando los selfies destruyen

La joven que se ha llevado por delante media instalación en Los Ángeles no es la única que, por accidente, ha terminado destruyendo una obra de arte. El pasado febrero, un hombre aplastó una calabaza del artista japonés Yayoi Kusama al intentar hacerse un selfie. La sala fue cerrada al público temporalmente y un trabajador dijo que la hortaliza había sufrido “daños menores”.

Hace algo más de un año, en Portugal, un hombre se encaramó a la estatua del rey Dom Sebastiao para hacerse un selfie. La figura llevaba 126 años en el muro exterior de la estación de tren de Rossio, en Lisboa, pero se rompió cuando el hombre se subió a ella. Aunque huyó de la escena del crimen, la policía terminó cogiéndole y llevándole ante un juez.

En marzo del 2015, dos mujeres tallaron sus iniciales en uno de los muros del Coliseo de Roma. Las dos chicas, de 21 y 25 años, cogieron una moneda y grabaron una J y una N en la piedra centenaria. Después subieron la foto a Facebook. Como en el caso anterior, la policía las detuvo y llevó a juicio. Al final, terminaron pagando una multa de miles de euros.

Mientras tanto, en España, tanto el Museo del Prado como el Thyssen Bornemisza explican a eldiario.es que “ni las fotos ni los palos-selfie están permitidos dentro del museo”. El museo del Prado añade que “si hubiera una agresión, tendría que aplicarse el Artículo IV de la Ley 16/1935 de Patrimonio Histórico. Si no hay intencionalidad y es un accidente, habría que ver si ha habido imprudencia o no”.

Fuente: Diario.es

La piña de unos estudiantes escoceses, convertida en obra de arte por error

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Fuente: Público.

Una piña abre de nuevo el debate sobre el sentido del arte. Varios estudiantes escoceses —concretamente de la Universidad Robert Gordon— compraron una piña en supermercado por 1 libra y, apenas unos días después, reapareció en el mismo lugar pero convertida en obra de arte.

Según informa el diario británico The Independent, Ruairi Gray y Lloyd Jack, dos estudiantes veinteañeros, tuvieron a bien depositar sobre un exhibidor vacío la fruta de la discordia con el fin de sembrar el debate. Y vaya si lo consiguieron; cuatros días después de la “intervención” la piña yacía en el mismo lugar pero envuelta en una vitrina transparente.

En palabras de Gray: “Decidí ver cuánto tiempo permanecería allí o si la gente se creería que era arte. Días después comprobé que se había metido en una vitrina, es lo más divertido que ha pasado en todo el año. Mi tutor le preguntó a un profesor de arte si era real porque no podía creerlo”.

Una de las asistentes de la exposición negó haber tenido nada que ver con lo sucedido, debido a que —según declaró a The Independent— es alérgica al piña.

Pinturas y cine (Blow Up)

1978: Action Directe roba “El prestidigitador”, de El Bosco

El 13 de diciembre de 1978, el grupo de extrema izquierda francés Action Directe sustrajo la obra El prestidigitador, de Hieronymus Bosch (1502) del Museo Municipal de Saint-Germain-en-Laye, en donde estaba depositada desde 1872. En febrero de 1979 fue encontrada y devuelta al museo, aunque éste no volvió a abrir sus puertas desde entonces.

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Fragmento del texto de Aurélien Gamboni (abril de 2003). Fuente: AG-Archives.net

“Intrigado por el singular eco de esta acción con el tema mismo del cuadro, y con ganas de entender si había en ello un gesto simbólico (y político), fui a Marsella para consultar a Jean-Marc Rouillan (uno de los fundadores de Action Directe) que se había beneficiado de un acuerdo de libertad condicional. Resultó que el robo de la pintura, una acción no reivindicada, tenía un objetivo material: los secuestradores querían cambiar el lienzo por dinero para financiar su causa. Sin embargo, el atractivo singular que el Bosco producía entre un gran número de partidarios de la ultraizquierda en ese momento, y en Rouillan en particular, no fue ajeno a la elección de este “objetivo”. También me dio una vívida descripción de su encuentro con el cuadro en el Museo Municipal de Saint-Germain-en-Laye, en concreto la sensación “física” de “silbato de oreja” que le había causado la mera visión de esta pintura. Otro punto a destacar parece ser la relación especial que los secuestradores más tarde declararon con el objeto, así como la renuncia a considerar la reventa de la obra a un particular, ya que consideraban que debía ser pública.

Por último (y en palabras de Rouillan), como en la escena de El Bosco, lo que sucedería al final fue un “nuevo pacto de tontos”: los policías que habían tendido una trampa pero que fallarán, los secuestradores que escapan (pero no consiguen su dinero). En cuanto al museo, que recuperó el cuadro, las deficiencias en su aparato de seguridad fueron objeto de implacables críticas y no se ha reabierto desde entonces.

Este evento fue en cierta medida reavivó mi investigación, ya que tenía que hacer posteriormente una solicitud de autorización especial para ver la tabla en Saint-Germain-en-Laye, en el sótano de un edificio seguro del que no tengo derecho a revelar la ubicación. Tomo nota de que la imagen de la cara escondida en la mesa, lo que me pareció ser uno de los elementos clave de la composición, no le parecía obvio ni a Jean-Marc Rouillan ni a la Señora Virole, conservadora del museo cerrado. Esta última incluso se negó a ver en esta interpretación, considerada “esotérica”, otra cosa que no fuera una simple proyección, una ilusión generada por mis propios ojos. Si los espectadores fueran los cuadros, como preconizaba Marcel Duchamp, podríamos hacer notar que este trabajo está a veces lejos de ser reconocido como legítimo por aquellos que se preocupan de vigilar las obras de arte y de su recepción.”

Istvan Kantor

Istvan Kantor (Monty Cantsin)’s work in the late 1970s and early 1980s consisted most notably of the “Blood Campaign”, an ongoing series of performances in which he takes his own blood and splashes it onto walls, canvases or into the audience. At the same time, he continued to work within the Neoist network, co-organizing and participating in a series of Neoist festivals, which began as “Apartment Festivals”, which were also called simply “APTs”.

His more controversial works involve vandalism and gore, painting large X’s in his own blood on the walls of modern art museums including next to two Picasso paintings at the MOMA in 1988 and at the Jeff Koons retrospective at the Whitney Museum in 2004. In doing so he has been banned from some art galleries, a status he holds with pride. In 2004, he threw a vial of his own blood on a wall beside a sculpture of Michael Jackson by Paul McCarthy in the Hamburger Bahnhof contemporary art museum of Berlin. Although his later work has been dismissed as a simple vandalism by some parts of the media. Curator Laura O’Reilly, commenting on Istvan Kantors writing “Monty Cantsin” on a piece by artist Nelson Saiers in The Hole Shop gallery in New york, said “There’s a fine line between pissing on someone else’s piece as a form self expression — if you’re going to call that art”. Fuente: wikipedia

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Demolire l’arte

Tratto dall’omonimo cortometraggio di Luther Blissett.

Nell’ottobre scorso, su proposta di Walter Weltroni, il consiglio dei ministri ha approvato un disegno di legge che prevede un’inasprimento delle pene per quanti “danneggiano o deturpano cose d’interesse storico-artistico”. Il fenomeno del vandalismo anti-artistico è sempre più diffuso. Per quali motivi? Perché statue e dipinti sono bersaglio di veri e propri bliz, di beffarde e anonime aggressioni? Gli ultimi episodi hanno lasciato l’opinionepubblica sbigottita e senza risposte.

“L’arte è viva! Godetela, ridetene, odiatela o amatela, ma non adoratela! Non siamo in chiesa, appendetela alle vostre pareti, pulitevici il culo magari… ma usatela!”

Ferragosto ’96. All’alba i soliti ignoti sfondano una vetrata della Galleria d’Arte Moderna di Bologna e sottraggono parti di due opere degli artisti londinesi Gilbert & George. L’indomani il materiale trafugato viene fatto trovare in un sacchetto della spazzatura a meno di centro metri dalla galleria.

Notte del 12 Novembre ’95. Viene decapitata una statua dello scultore inglese Henry Moore esposta in piazza del Nettuno a Bologna. Il giorno seguente turisti e passanti ammirano la statua per ore, prima che qualcuno si accorga che ne manca un pezzo. In un comunicato stampa Luther Blissett commenta:

“l’anonimo che ha deturpato l’opera d’arte ne ha messo in atto alcune potenzialità in precedenza congelate nel blocco. Ha liberato il gesto espressivo dell’artista. I passanti non hanno contemplato un corpo morto, un rottame dell’arte di ieri, ma hanno colto la materia nel pieno e nel vivo della sua trasformazione.”

Simili gesti non sono una novità. Nel decennio scorso alcune statue di Michelangelo sono state più volte attaccate a martellate.

“La ronda di notte” di Rembrandt ha subito ripetuti assalti con spruzzi di liquidi corrosivi. Ma oggi la frequenza del fenomeno, unitamente ad alcuni precedenti, ci fa sospettare che tali gesti siano parte di una vasta guerriglia culturale.

Giugno 1958, pinacoteca di Brera. Il pittore milanese Nunzio Van Guglielmi infrange il vetro che portegge “Lo sposalizio della Vergine” di Raffaello e incolla sul dipinto un volantino con la scritta: “Viva la rivoluzione italiana, via il governo clericale!”. Vanguglielmi viene internato in manicomio. L’Internazionale Situazionista dirama il volantino: “Difendete la libertà ovunque”, in cui si inneggia all’attentato e si chiede la liberazione di Vanguglielmi.

Gennaio 1963. Alcuni studenti rivoluzionari di Caracas sferrano un attacco armato ad una mostra d’arte francese e rubano cinque quadri che si offrono di restituire in cambio del rilascio dei prigionieri politici. Dopo uno scontro a fuoco la polizia si impossessa nuovamente dei dipinti. I rivoluzionari cercano invano di fare esplodere il furgone della polizia che li trasporta. Ancora i situazionisti commentano: “questo è senza dubbio un modo esemplare di trattare l’arte del passato, per riportarla in gioco e farla contare veramente nella nostra vita.”

Insurrezione di Dresda 1848. L’anarchico Mikhail Bakunin propone senza successo di saccheggiare il museo cittadino e di mettere i quadri sulle barricate per dissuadere la polizia dall’aprire il fuoco.

L’attacco all’arte viene oggi teorizzato dall’inglese Stewart Home autore di diversi libri culto. Intervistato sull’ergomento Home ha dichiarato: “Quando sento parlare di arte metto subito mano alla spranga. L’arte è noiosa, è una truffa ai danni della vita. Congela le emozioni e spinge ad adorare falsi idoli. Il minimo che si possa fare è distruggere questi idoli. Lasciate che gli intellettuali si scandalizzino, dicano pure che siamo vandali e teppisti. L’arte è un cadavere in putrefazione, il teppismo è vita! È facile e divertente! Uccidete l’intellettualino che è in voi e unitevi alla marmaglia!”

È guerra aperta! Forse la demolizione dell’arte è una nuova tendenza in procinto di conquistare i giovani. Se è così Veltroni ha di che riflettere: nessun disegno di legge può mettere recinti alla cultura pop!

(Nota del editor). En un panfleto titulado «Defiende la libertad en todas partes» (fechado el 4 de julio de 1958), Giuseppe Pinot-Gallizio —en nombre de la sección italiana de la Internacional Situacionista— lanzó una campaña para sacar del manicomio al pintor milanés Nunzio Van Guglielmi. Éste había sido internado por romper una ventana de Los desposorios de la Virgen de Rafael y pegar en la obra un pasquín ensalzando la revolución contra el estamento clerical. En París, el 7 de julio de 1958, Asger Jorn hizo público el texto «Au secours de van Guglielmi». En él denunciaba el encarcelamiento de Guglielmi «como un ataque contra el espíritu moderno», y elogiaba al pintor milanés por haber asaltado «los falsos ideales artísticos del pasado». Al año siguiente, Guglielmi fue declarado en su sano juicio y liberado del manicomio.
HOME, Stewart (2002). El asalto a la cultura. Movimientos utópicos desde el Letrismo a las Class War. Barcelona: Virus, p. 83

Destruction in Art Symposium

The Destruction in Art Symposium (DIAS) was a gathering of a diverse group of international artists, poets, and scientists to London, from 9–11 September 1966. Included in this number were representatives of the counter-cultural underground who were there to speak on the theme of destruction in art. The Honorary Committee was led by Gustav Metzger. The main objective of DIAS was to focus attention on the element of destruction in Happenings and other art forms, and to relate this destruction in society.

John Latham constructed three large “Skoob Towers” out of books, which they called “The laws of England”, and set fire to them outside of the British Museum.

Source: Wikipedia

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Anish Kapoor nunca bautizó su Dirty Corner “#LeVaginDeLaReine”. Las redes sociales lo hicieron.

Ver el quinto capítulo de “El arte escándalo”, dirigido por Thierry Berrod para Canal Arte. Sobre la obra de Kapoor en Versalles y los ataques recibidos.

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Una abuela “interviene” un cuadro en un museo y reclama derechos de autor

Hannelore K. és una senyora de 91 anys que fa un mes va acudir el Museu Neues de Nuremberg (Alemanya). La visita, que es preveia tranquil·la, com la de la resta de visitants, va acabar amb la policia interrogant la dona.

La qüestió és que la nonagenària es va prendre seriosament un quadre -en què hi ha representats uns mots encreuats- que anava acompanyat de l’escrit “Inserta les paraules”. La dona va acabar completant part dels mots encreuats, i així va ‘guarnir’ aquest quadre pintat l’any 1977 per l’artista Arthur Köpcke, i valorat en 80.000 euros.

La història, però, ni molt menys acaba aquí. Un cop la dona s’assabenta que el museu ha esborrat les paraules que ella va escriure al quadre, ara es disposa a reclamar els drets d’autor per la part de l’obra que creu que li pertany. Segons la senyora -i els 7 fulls d’explicació que ha presentat el seu advocat -, la seva clienta “ha incrementat el valor” del quadre, i ha dut a conèixer el vertader autor de l’obra a un “públic més ampli”.

La dona i el seu advocat consideren, en definitiva, que els drets d’autor de l’obra són “compartits”.

Fuente: ElNacional.cat

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Vigilante, Natural History Museum, Lodz 2013

Del proyecto de Antje Ehmann / Harun Farocki “Labour in a Single Shot

 

Magdalena Kulak, Natural History Museum, Lodz 2013 from Labour in a Single Shot on Vimeo.

Un visitante de museo se carga un reloj de gran valor

El incidente ocurrió en el National Watch and Clock Museum, en Columbia, Pennsylvania (EE.UU.).

Un joven deja unas gafas en un museo y la gente se piensa que es arte

Fuente: El Periódico

TJ Khayatan es un joven de 17 años que el próximo otoño comenzará la universidad. Recientemente fue de visita al MOMA de San Francisco con sus amigos a disfrutar un poco del arte. Según él mismo ha explicado a algunos medios, les gustaron la mayoría de obras expuestas, pero algunas piezas no las entendieron y les sorpendió, incluso, que fueran calificadas de arte (como un peluche arropado con una manta gris que había en una sala). Desconcertados, decieron hacer un experimento.

Pusieron unas gafas en el suelo, cerca de una pared, y se pusieron a observar la reacción de la gente que visitaba el museo. Al poco observaron que alrededor de las gafas se habían arremolinado varias personas que miraban las gafas cual obra de arte y que, además, les hacían fotos como si fueran la ‘Gioconda’. La prueba había sido un éxito y, excitados, hicieron fotos de la gente mirando “su obra de arte”.

El pasado lunes, el chaval publicó las fotos en Twitter, y ya llevan más de 55.000 retuits. Tanto es así, que la historia ha dado la vuelta al mundo y TJ Khayatan ya ha explicado su ocurrencia a varios medios de comunicación.

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Niños maltratan una obra de arte mientras los graban adultos

Fuente: Hyperallergic (Claire Voon). Gracias a Enric Farrés por el pase.

Recently released CCTV video shows the young lads touching and pulling the wall-mounted work, but we also see their two adult chaperones whip out their phones and film the entire incident — because documentation of this precious scene for posterity sure beats discipline. Not until the boys deliver their fatal blow, pulling the artwork off the wall then letting it crash back against it, do their chaperones frantically wave their hands, gesturing for their charges to return. You’d think one would exercise extra precaution in a building where everything on view is highly breakable, but some people just don’t want to interrupt that moment when art seduces their kids.

The sculpture, “Angel Is Waiting” by artist and pioneer of China’s studio glass movement Shelly Xue, has been on view — and cordoned off by rope barriers — since 2014. It depicts a pair of angel’s wings constructed of glass fragments. According to Arte MagazineXue spent about 27 months making it and dedicated it to her newborn daughterRather than fixing the work after the boys’ rough handling of it, she has decided to leave it as is. She has simply retitled it “Broken.”

The museum has reportedly not announced whether the children or women received any form of punishment, but it has installed a screen playing the surveillance footage on loop next to the piece — perhaps as a cautionary tale, or as a way to shame the delinquents and their documentarians, which would align well with Chinese custom. Either way, the moment is gathering more views and shares than if it had only been played at that family’s next reunion!

Los robos de arte en las series de televisión

En algunas de nuestras anteriores entradas (Las réplicas de las obras de arte en el cine, The Monument Men, Robos con arte. Entre el delito y la ficción) ya hemos hablado de la fascinación del séptimo arte por los robos de las obras de arte mientras hacíamos referencia a cómo éstos añaden un halo de dandismo y sofisticación. Pues hoy toca hacerlo sobre la televisión.

Y es que en tiempos en los que los los ladrones de arte escriben sus biografías y son motivo de documentales; los actos de destrucción de templos y esculturas de piedra circulan masivamente por redes sociales y medios de comunicación; y los museos dedican exposiciones a la iconoclastia, no nos debería extrañar que los robos de arte y sus ladrones sean protagonistas en la tramas de las series televisivas, como lo hemos visto en Castle y El Ministerio del Tiempo durante las pasadas semanas 17 y 18.

Fragmento de Castle. “Eye of the Beholder”. Temporada 4. Capítulo 5 (63)

Castle y Beckett investigan un asesinato sucedido en un museo. Tal asesinato guarda relación con el robo de la escultura Puño del capitalismo, de un valor de 50 millones. Serena Kaye, una atractiva investigadora que esconde un secreto muy importante, les ayudará en este caso y centrará su atención en Castle. Además, Joy McHugh, una adinerada benefactora del museo, se convertirá en la principal sospechosa del crimen. Finalmente Beckett, Castle y Serena encuentran que la obra de Alisa, una joven artista, contiene escondida la escultura en el mismo museo.

El Ministerio del Tiempo. “Óleo sobre tiempo”. Temporada 2. Capítulo 17

Diego Velázquez, que es funcionario del ministerio, recibe una alarma en su móvil. Uno de sus cuadros acaba de ser subastado en 2016 a un precio estratosférico. Esto sería algo normal si no fuera porque es una de las pinturas que fue destruida por el fuego en el incendio del Alcázar de Madrid en 1734. Ante la falta de patrullas por problemas con el convenio laboral, el propio Velázquez e Irene se desplazan hasta allí para investigar lo que está ocurriendo. Lo que se encuentran es un robo de arte a gran escala por parte de Darrow en colaboración con Lola Mendieta, quienes están sustituyendo los originales por copias para, siglos después, hacer negocio con los originales.

Parece ser que estos capítulos tienen un claro preferente: en el 2009 la USA Network lanzó la serie White Collar (Ladrón de guante blanco) en la que durante seis temporadas Neal Caffrey, un convicto estafador que es capturado después de su fuga, termina colaborando con el departamento de crímenes de guante blanco bajo la supervisión del agente especial del FBI Peter Burke, que es el que lo puso en prisión. A lo largo de la serie, Neal ayudará a la FBI a solucionar los casos más complicados haciendo uso de su basto conocimiento. Y es que él es un hábil ladrón y falsificador de arte, entre otras actividades criminales.

Trailer de White Colllar

El capítulo piloto de Ladrón de guante blanco, entre otras historias de la trama, aborda el caso de la falsificación por parte de El Holandés de unos bonos españoles de 1938 que fueron acuñados con unos grabados de Goya. Ya en esta primera entrega, como en el caso de las otras series, podemos identificar como se parafrasean casos verídicos entre la ficción, o como se construyen ficciones a partir de casos reales… Habrá que estar atentos a la pantalla a ver si lo próximo irá en clave criminológica pseudo-historicista, en la línea de ficción especulativa de Black Mirror, o en algo totalmente nuevo y diferente.

Black Mirror. Temporada 1. Capítulo 1

Un terrorista ha raptado a la princesa Susannah de Gran Bretaña, una adolescente princesa que es la favorita de toda la población, muy querida, famosa y activa en Facebook. El delincuente ha subido un vídeo de la princesa en YouTube en la que se la ve atada y leyendo los requerimientos para su libertad. Para sorpresa del gabinete, el secuestrador no quiere dinero, no busca que liberen a un terrorista, ni que UK condone la deuda del Tercer Mundo. El Primer Ministro deberá salir en todas las cadenas de la televisión en una transmisión en vivo teniendo relaciones con un cerdo. Al final del capítulo descubrimos que el secuestrador, que se suicida después de liberar a Susannah y de comprobar cómo el Primer Ministro cumple con su palabra, es Carlton Bloom, un artista ganador de un premio Turner. El acto del cerdo termina siendo la primera gran obra de arte del siglo XXI según otro artista.

¿Quien cojones es Jackson Pollock?

Maravilloso documental sobre la realidad del mercado de arte y la hegemonía de los que se creen expertos versus los peritos con formación académica.

What makes a museum secure?

An article written by  and mentioned by Elena Vozmediano.

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In 2013 I became the moderator of the Museum Security Network after its founder, Ton Cremers, the former Head of Security at the Rijksmuseum, retired. With the help of our correspondents in the USA and Africa, I review articles, press reports, and intelligence on museum security issues and circulate them to our members every day. Since I took over the role there hasn’t been a single day when there were no museum security issues on which to report; it often takes several hours to go through the last 24 hours’ worth of information on acts of vandalism, theft, and damage. But while Hollywood conveys the impression that museums need be afraid of only acrobatic millionaires and art-collecting Doctor No-style super villains, the reality is rather different and considerably less glamorous.

What then do we mean by ‘museum security’? This increasingly all-encompassing term essentially refers to the protection of cultural and historical artefacts and the publicly accessible sites that house them. While the number of security threats appears to be growing, museums face the difficult task of addressing these concerns on tight budgets and without making themselves significantly less accessible to visitors, or less enjoyable.

In order to mitigate and, wherever possible, prevent the various risks that may befall a museum, its collection, staff or visitors, modern-day museum security requires an adaptable, multilayered approach. This frequently involves the use of specialist technology and software in combination with specially trained security guards, and experienced gallery assistants. Museums, guided by industry standards and recommendations, are advised to carry out carefully considered and regularly updated risk assessments to ensure that they have adequate and proportionate security measures in place. Without this, security can suffer and institutions may struggle to meet key insurance requirements and be unable to secure high-profile loans for exhibitions.

When people ask me about the role of the Network, the question that crops up more than any other is: ‘Why does museum security matter?’ Fundamentally, it matters for the same reasons that museums matter: they educate and engage the public, promote our own cultural heritage and communities, and inform us about the history of other cultures in the world. In the UK we are lucky to have access to some of the greatest collections and institutions in the world and that such access is free. Over time, museums have also become great collecting houses – the ‘end user’ for objects that were commissioned, created, and bought and sold privately for centuries before finally going on permanent, public display. If you believe that these institutions and the artefacts they hold are important, it follows that you would also value the protection and preservation of such collections and our access to them. So what exactly is it that we need to protect museums from?

Terrorist attacks at the Jewish Museum in Brussels in 2014 and at the Bardo Museum in Tunisia in 2015 left over 20 visitors and tourists dead, with dozens injured. It was therefore understandable when, in the immediate aftermath of the November Paris attacks, the Louvre and other important cultural sites were closed for several days before reopening with enhanced security measures. The destruction and looting of cultural sites in Mali, Syria, and Iraq (among others) has involved frequent attacks on museums by terrorist organisations intent on wiping out the cultural heritage and history of their alleged enemies. This has led to international outrage and condemnation from organisations such as UNESCO, as well as a general increase in security at museums worldwide. But while high-profile attacks attract significant press attention and understandably result in the review of security procedures at major national institutions, there are more commonplace risks to museum security, which need to be considered just as carefully.

As public spaces, museums derive significant revenue from their visitors, whether from entrance fees, special exhibitions, or purchases from the café and shop. Creating a safe, welcoming, and open environment, which encourages people to visit repeatedly, is therefore of primary concern. But ‘open access’ has to be carefully balanced with museum security. Ideally, the latter should be subtle, but ever present. Anyone who has visited the Louvre and stood in front of the Mona Lisa may be surprised at the amount of security surrounding the painting and the distance at which viewers are kept, despite its protective casing. However, when you consider that this priceless painting has been stolen, damaged in an acid attack, had a rock thrown at it, and a cup of tea poured over its case, it is perhaps more surprising that the Louvre has the work on public display at all, and that over eight million visitors a year admire Leonardo’s masterpiece.
Most institutions carry out regular risk assessments based on the importance and type of each exhibit, its location in the building, and how physically accessible it is when the museum is open, and when it is closed. They also need to take into account any recent trends or intelligence that may suggest that an item is more likely to be damaged, stolen, or attacked. Artefacts are then divided into security groups, from high- to low-risk, and the categories internally monitored to reflect changes in their status.

In 2011, museums and auction houses across the UK and Europe were warned to step up security for any rhino horns in their holdings and to remove them from public display where possible, and even to take images of them down from their websites. (The Natural History Museum in London replaced its rhino horns with fakes.) The warning came after over 20 thefts of horns and skulls by what was believed to be an organised criminal gang seeking to profit from the value of powdered rhino horn (twice the price of gold at the time) in the Chinese medicinal market.

In April 2012, the Oriental Museum in Durham and the Fitzwilliam Museum in Cambridge both had several pieces of valuable Chinese jade stolen in night-time raids. Later that same month, staff at the Museum of East Asian Art in Bath who had been briefed on the increased risks to their collection, were able to prevent an attempted theft by getting to a secure location and alerting the police after thieves forced their way in to the museum during opening hours.

While museum security has increasingly moved away from depending on guards sitting in a specified spot to supervise an exhibit and its visitors, well-trained staff remain integral to the safety and security of cultural institutions. Now that visitor experience and engagement is more actively encouraged, security guards and gallery assistants are even better placed to identify and deter potentially problematic or criminal behaviour at the earliest stage; high-specification CCTV security systems and gallery control-rooms are only as effective as the staff monitoring and managing them. Regular maintenance of security systems and staff revision of security protocols in light of any temporary issues is also extremely important. In 2010, a lone thief broke in to the Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris at night, leaving with works by Matisse, Picasso, Léger, Braque, and Modigliani. Although the individual had been caught on the museum’s CCTV, the alarm had been malfunctioning for over a month and failed to go off. As a result the guards didn’t notice the broken window or the bare walls until long after the thief had left.

The careful placement and training of staff can also be extremely useful in combatting opportunistic thefts. For example, the recent thefts of Renaissance coins from the National Museum of Scotland and Roman coins from Chelmsford Museum took place during opening hours, but were not immediately noticed by staff.

Since museums are frequently housed in older buildings or those not designed with security in mind, it is important to consider the lines of sight available to personnel on the ground, and to CCTV cameras (where installed). If staff need to move around to oversee multiple areas, consideration should also be given to the amount of time this may leave certain areas out of view. It is for this reason that museums seeking to redesign their storage and exhibition spaces are increasingly looking for architects familiar with security concerns. Ground-floor access to key exhibits may be popular with visitors and glass-sided buildings may look impressive, but these factors should be weighed up against security and insurance concerns.

When museums carry out risk assessments and security audits, they should always ask themselves how many layers of security need to exist between the object and someone who may wish to harm or steal it. Picture alarms and bullet-proof glass protect exhibits from some risks, but not others. Staff who are trained in how to monitor and respond to threats also need to know what to do after a breach has occurred. The protocols and extensive in-house security departments at larger museums may be well equipped to deal with thefts and acts of vandalism, but smaller institutions, and the volunteers they rely upon, are often less familiar with how to identify and preserve a crime scene, collate, and circulate key details – and of how important it is to notify senior management or law enforcement as soon as possible without fear of being blamed.

The threats to museum security are unfortunately a far cry from what The Thomas Crown Affair would have us believe.  The work may not sound exciting and security resources are often among the first hit by museum budget cuts. However, despite the myriad risks posed, and the difficult balancing act involved in meeting the expectations of visitors and management, the dedicated individuals and volunteers who work in museum security still have one crucial purpose, which is to protect the past for the benefit of everyone.

Faking Rothko

 

Varios expertos que han declarado en el juicio sobre la venta de arte falso en la galeria Knoedler de Nueva York han reconocido ante el juez Paul Gardephe que no distinguieron una obra falsa de una original cuando confirmaron la autenticidad de los cuadros. El juicio, que tiene en vela al mundo del arte, ha sido suspendido, provisionalmente, en la cuarta semana de su curso.

Stephen Polcari, de la Universidad de California y autor de Abstract expresionism and the modern experience, fue cuestionado de la forma siguiente: “¿Usted ha dicho que todos los rothkos se parecen?”. A lo cual él contestó: “Sí, Rothko es famoso por tener estilo propio en su firma”. El interrogatorio continuó: “Respecto a la firma, ¿podría distinguir una verdadera de una falsa?”. El académico negó con la cabeza: “No”.

Un cuadro de Rothko, vendido en el 2004 a Domenico y Eleanore De Sole por 8.3 milones de dólares (6.6 millones de euros), es la base de una de las demandas contra la galería. El experto en Rothko no es el único que ha tenido que reconocer su error ante el juez, David Anfam, autor del único catálogo razonado de la obra rothkiana, ha sido más sutil en su declaración al constatar que él nunca aseguró que fuesen falsos aunque tampoco confirmó que fuesen auténticos.

Las dudas no sólo afectan a artistas del calibre de Mark Rothko sino que el historiador Jack Flam, especialista en Robert Motherwell, tampoco se percató de la obra falsa en el 2006. Estos casos destaparon la red que falsificaba y vendía obras, supuestamente, de Jackson Pollock, Willem de Kooning, Franz Kline, Sam Francis, Lee Krasner, Clyfford Still y Barnett Newmanentre otros. Desde 1994, cuando la mexicana Glafira Rosales, en nombre del heredero de un coleccionista anónimo suizo (míster X), vendió el primer cuadro a Knoedler & Company, hasta 2009, unas 60 obras de arte (cuatro por año) fueron adjudicadas a coleccionistas y compradores por un total de 60 millones de euros de facturación, según las cifras que se han citado en el juicio. Los beneficios de la galería fueron de más del 50%, es decir, más de 30 millones de euros.

La galería Knoedler, que llevaba 170 años en funcionamiento con impoluta reputación, cerró abruptamente en 2011. Su directora Ann Freedman dejó el puesto. La mexicana Glafira Rosales tenía de compañero sentimental y compinche al gallego José Carlos Bergantinos Díaz, quien proveía los cuadros del chino Pei Shen Qian, un artista llegado a Nueva York que producía su propio arte aunque vivía de las falsificaciones que le compraba el gallego. La trama se destapó en el 2012 y el español fue detenido en el 2014 en Sevilla. Se ha resistido a la extradición a Estados Unidos de América para el juicio. Glafira, en cambio, se ha declarado culpable.

Pero no todos los expertos en el expresionismo abstracto americano fueron contratados por la Knoedler para autentificar obras. Algunos de los que trabajaron para la veterana firma olieron lo que se cocía entre el chino, el gallego y la mexicana durante 15 años. El historiador John Elderfield, y hasta el hijo de Rothko, Christopher, han declarado que sus nombres fueron utilizados sin su permiso en las transacciones y autentificaciones de piezas atribuidas a Mark Rothko.

El mundo del arte mira con lupa cada testigo y declaración que se produce en el juicio. Nadie da crédito a que el timo artístico y comercial pudiese prolongarse durante 15 años entre nombres de tan buena fama como la galería centenaria, los sabios académicos y los expresionistas abstractos.

Fuente: El Mundo. Más en The Guardian.

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Pintura de Mark Rothko que ha resultado ser falsa

Aquí, algunos esbozos gráficos de las sesiones del juicio, aparecidos en Illustrated Courtroom.

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La réplica infiel


ENCUENTRO-CONVOCATORIA PARA «LA RÉPLICA INFIEL» DE XAVIER LE ROY Y SCARLET YU
23 Y 25 FEB 19:30 H.

Fuente: CA2M Centro Dos de Mayo

INSCRIPCIÓN 23 DE FEBRERO

INSCRIPCIÓN 25 DE FEBRERO

Esta convocatoria se dirige a todas aquellas personas que se interesan y sienten curiosidad por:

-El espacio expositivo.
-Las normas implícitas de comportamiento en el museo.
-Procesos de aprendizaje y transmisión de lo que uno aprende.
-La transformación de las ideas mientras éstas se actualizan en algo, una acción.
-El paso desconocido/indeterminado entre una idea y la forma dada a una cosa o una acción.
-Guiar y ser guiado.
-Crear, escuchar y contar historias o transmitirlas de unos a otros.
-La manera de ver, observar, escuchar, contar, caminar, cómo la gente se relaciona entre sí en espacios expositivos, haciendo y deshaciendo
grupos.

Esto es para cualquiera y todas aquellas personas a las que les gustaría formar parte de:
Un intercambio inmaterial y su potencial de transformarnos tanto a nosotros/as como a otros/as. Para todos aquellos y aquellas que disfruten y sientan curiosidad por: aprender, transmitir, presentar, pasar algo que se convertirá en una especie de visita guiada por la exposición, ¿o se convertirá en un culto, un rumor, en algo de lo que se habla? ¿Qué se puede transmitir en una exposición? ¿Para qué? ¿Cómo?

Aspectos prácticos:
Si deseas formar parte de esta experiencia te comprometes a asistir al menos tres veces durante tres horas (o más si así lo deseas) los días que quieras durante la exposición (18 de marzo al 25 de septiembre de 2016) La réplica infiel en el CA2M. Aprenderás de alguien que a su vez ha aprendido de otra persona: maneras de mirar, de observar, de caminar, posturas, y cosas que decir y también que escuchar. Durante ese día, después de haber aprendido esas cosas que conformarán una especie de visita guiada, te encargarás de presentarla a otros-a-s visitantes (a algunos los conocerás y a otros no), tras lo cual pasarás este conocimiento a otra persona (a un amigo, a alguien que conozcas o, si lo prefieres, a alguien que todavía no conoces).

Cada participante se compromete a pasar lo que ha aprendido al menos a otra persona durante la exposición. Esto puede ser repetido tantas veces como desees. Puedes venir cuantas veces quieras y pasar tanto tiempo como quieras en «Para la réplica infiel de Scarlet Yu y Xavier Le Roy».

Xavier Le Roy estudió biología molecular en la Universidad de Montpellier, en Francia, y ha trabajado como bailarín y coreógrafo desde 1991.

Scarlet Yu obtuvo un Máster en Coreografía en Hong Kong Academy for Performing Arts y ha trabajado como performer y coreográfo desde el año 2000.

Para más información los días 23 y 25 de febrero a las 19:30 Xavier Le Roy y Scarlet Yu realizarán dos encuentros informativos con las personas interesadas en formar parte de su propuesta para la exposición La réplica infiel.

Si quieres asistir envía un mail con tu preferencia de fecha (23 ó 25 de febrero) a actividades.ca2m@madrid.org

Detenida una artista por desnudarse en el Museo de Orsay ante la ‘Olympia’ de Manet

La artista luxemburguesa Déborah de Robertis ha sido detenida por exhibicionismo sexual después de que este domingo se desnudara en el Museo de Orsay de París delante del cuadro ‘Olympia’ de Édouard Manet. La polémica artista pretendía con esta ‘perfomance’ recrear esa obra en directo.

De Robertis llevaba una cámara consigo para grabar la reacción del público, según ha explicado su abogado al diario francés ‘L’Est Républicain’, que ha destacado que su clienta llevó a cabo simplemente una “performance artística” ante la obra de Manet, un desnudo realista inspirado en la ‘Venus de Urbino’ de Tiziano, que causó escándalo en su época, en 1863. De Robertis se desnudó y se estiró en la misma posición que la mujer del cuadro en un momento en que había bastantes personas contemplando la obra. Nada más detectar el incidente, el museo cerró la sala, pidió a Robertis que se vistiera y, como esta se negó, llamó a la policía, que procedió a su detención.

No es la primera vez que Robertis realiza un acto de este tipo. En mayo del 2014, también en el Museo de Orsay, recreó el cuadro de Gustave Courbet ‘El origen del mundo’. En aquella ocasión, con un vestido corto de lentejuelas doradas y sin ropa interior, De Robertis se sentó ante la famosa obra, abrió las piernas y, con ayuda de sus manos, mostró su sexo a los visitantes durante varios minutos.

La artista colgó entonces un vídeo en internet en el que se veía cómo los trabajadores de ese centro se interpusieron entre ella y el público para obstaculizar la visión y, sin forzarla físicamente a interrumpir el espectáculo, procedieron a desalojar la sala.

Fuente: El Periódico de Catalunya
Entrada relacionada: El origen del mundo

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Apuñalan a una señora y lo confunden con arte

Fuente: Eldiario.es

Agresión en Art Basel

Una mujer fue apuñalada durante la feria Art Basel de Miami y, entre tanto arte contemporáneo, los visitantes creyeron que se trataba de una performance. Otras personas, también, pensaron que el cordón policial que rodeaba el área donde se produjo el incidente era parte de alguna instalación artística. Según informa ABC, los hechos sucedieron el pasado viernes y tanto la atacante como la víctima eran visitantes de la exposición, no artistas.

Según El Nuevo Herald, la atacante fue detenida e identificada: se trata de una estudiante universitaria de 24 años afincada en Nueva York. La víctima, de 33 años, declaró que no conocía a su agresora y que no tuvieron ninguna interacción previa al ataque. Fue trasladada de inmediato al Jackson Memorial Hospital de Miami, y se encuentra fuera de peligro.

El apuñalamiento, con una cuchilla X-Acto, se produjo junto a la instalación titulada The Swamp of Sagittarius, de la artista Naomi Fisher, que también se encontraba en el lugar de los hechos y que se mostró muy impactada. La portavoz de Art Basel, Sara Fitzmaurice, publicó un comunicado en el que informaba de que “El ataque fue un incidente aislado que fue puesto de inmediato bajo control. La sospechosa fue arrestada por la policía, que estuvo en cuestión de segundos en la escena de los hechos… La víctima está en nuestros pensamientos”. La feria se ha desarrollado entre estrictas medidas de seguridad, tras los atentados de París y la masacre en San Bernardino, California.