Archivos por Etiqueta: cartel prohibición

Do not touch, video interactivo de Light Light para Kilo

Do Not Touch is a crowd-sourced music video for “Kilo” by Light Light. It is an interactive music video in which you follow on screen instructions, and afterwards your cursors gets added with the thousands of others. You can add your cursor here: http://donottouch.org

donottouch

Aquí pueden ver una captura de cuando todavía había muy pocos cursores grabados en pantalla.

Jan Rothuizen dibuja una visita al museo Boijmans Van Beuningen

Why is it so quiet here? de Jan Rothuizen.

Jan Rothuizen draws a visit to the museum.
Why is it so quiet here? takes you on a visit to Museum Boijmans Van Beuningen through the eyes and thoughts of the artist Jan Rothuizen. Jan Rothuizen is a draughtsman. He is famous for his drawings in the daily newspaper De Volkskrant and elsewhere, in which he records his detailed observations of a particular place in words and images. Why is it so quiet here? is his first animated film.

Claude Lévi-Strauss: Mirar, escuchar, leer (1993).

Al oeste del Canadá, en la costa del Pacífico, entre los tsimshian, los pintores y escultores formaban una categoría aparte. El nombre colectivo con el que se los designaba evocaba el misterio que los rodeaba. El hombre, la mujer, incluso el niño que los sorprendiera en su trabajo eran inmediatamente condenados a muerte. Conocemos casos testificados. En aquellas sociedades fuertemente jerarquizadas, la dignidad del artista era hereditaria entre los nobles, pero también podían otorgársela a un hombre común cuyos dones habían sido reconocidos. Noble o plebeyo, el novicio pasaba por pruebas iniciáticas muy largas y muy severas. Era necesario que el titular del momento proyectase su don mágico en el cuerpo de su sucesor. Éste, raptado por el espíritu protector del artista, desaparecía subiendo a los cielos. En realidad permanecía cierto tiempo escondido en el bosque, antes de reaparecer en público, investido de sus nuevos poderes.
(…).
Los artistas también estaban encargados de decorar la fachada de las casas y los tabiques móviles del interior, de esculpir los postes y mástiles emblemáticos, de fabricar los instrumentos rituales y los objetos de gala. Sobre todo, les incumbía concebir, ejecutar y maniobrar las máquinas que en esta región de América  daban a las ceremonias sociales y religiosas el aspecto de representaciones espectaculares.
(…).

Ejemplos de máscaras Tsimshian (la tercera está expuesta en el Museo del Louvre).

Es la emoción estética provocada por un espectáculo logrado la que da valor, retroactivamente, a la creencia en su origen sobrenatural. Incluso -hay que admitirlo- en el pensamiento de los creadores para quienes -conscientes como eran de sus trucos-, el lazo sólo podía tener una existencia, en el mejor de los casos, hipotética. (…) A la inversa, un espectáculo que fracasaba, en el que se percibía el engaño, podía arruinar la convicción de que entre el mundo humano y el mundo sobrenatural no existía ningún corte. Convicción imperiosa ya que, en esas sociedades jerarquizadas, el poder de los nobles, la subordinación de la gente común, la sujeción de los esclavos recibían su sanción del orden sobrenatural, del que dependía todo el orden social.

Nosotros no infligimos la muerte física (¿económica y social quizás?) a los artistas que nos parecen carecer de talento porque no nos elevan por encima de nosotros mismos. Pero, ¿acaso no establecemos siempre un lazo entre el arte y lo sobrenatural? Éste es el sentido etimológico de la palabra entusiasmo, mediante la cual expresamos de buen grado la emoción experimentada ante las grandes obras. En otros tiempos se hablaba del “divino” Rafael, y el inglés dispone, en su vocabulario estético, de la expresión out of this world. También en este caso basta con trasladar de lo propio a lo figurado unas creencias y prácticas que nos chocan o nos desconciertan, para reconocerles un aire de familiaridad con las nuestras.
En esa región de América, la condición del artista tiene una connotación inquietante, sino siniestra: se halla situado muy alto en la escala social, es cierto, pero se ve obligado a engañar, destinado al suicidio o a ser asesinado si fracasa. No obstante, mitos de la misma región hacen del artista un retrato poético y lleno de encanto.

Claude Lévi-Strauss: Mirar, escuchar, leer (1993). Eds. Siruela, Madrid 1994. Pp.125 -126. Trad. de Emma Calatayud.

No touching

On the Wall Next to Drew Heitzler’s OCMA Stack (detail) 2010
This is one of the problems inherent in today’s multiple modes of production. There were several “stacks” in the biennial, reminiscent of Felix Gonzalez-Torres‘ unlimited editions. Los Angeles Urban Rangers, David Wilson, and others and take aways and work you could touch. Eventually the viewer gets put off when he becomes frustrated by different expectations from art that is identical on a formal level.

From Leap into the void

No Touching – Publicación de Radicalmente emancipado(s)

Sobre el robo de partes o elementos de arte contemporáneo.

Descarga el PDF.

Libro intervención para el catálogo de Composición del lugar II: Audiencias cardinales, ciclo de Álex Brahim.

Catalan, Castellano e inglés.

Abril de 2012

Más información aquí.

Radicalmente emancipado(s) con subtítulos

Entering fully into the analysis of the institution as a space of social production, and motivated by what Foucault theorised as societies of control and the way they are reflected in the artistic framework, Mireia c. Saladrigues recently focused on the social fixation of the roles of the public, and on the surveillance systems of art centres and museums.

This gave way to “Radically Emancipated” (2011), a documentary work in progress, the initial results of which became the basis for her intervention in “Cardinal Audiences” in the form of video capsules, objects and documents. Somewhere between the prohibited and the sublime, Saladrigues looks at the experience of thefts of fragments of artworks that have been carried out in Barcelona by perpetrators who see their actions as exercises in profound and respectful communion with the work. In this vision of the desire to transcend the ephemeral experience of contemplation – through appropriation – Mireia touches on fetishist materialisation and possible impertinence in the face of security codes and regulations, but also comments on the poetry and politicisation required by the inner time of use of the artwork, beyond throwaway consumption and its domains of safeguarding.

Prohibido…

Ahora, adivine qué cartel es de un museo y cuál el de una iglesia…