Archivos por Etiqueta: escultura

Visita de un burgués al Salón de Otoño de París

Visita de un burgués al Salón de Otoño de París. Dibujo animado de los años 1920.

Visita de un burgués al Salón de Otoño de Paris from Felix Perez-Hita on Vimeo.

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Un visitante tropieza y derriba la obra

Un visitante tropieza y derriba una obra de Bernardí Roig, valorada en 58.000 euros. Fuente (de noticia y foto): diario El País

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Akt-Skulpturen. Studienfilm für bildende Künstler – 1903

Akt-Skulpturen. Studienfilm für bildende Künstler – 1903.
En Europa Film Treasures.

Realizador: Oscar MESSTER
Nacionalidad: Alemana
Duración: 4′ 40″
Género: experimental,erótico
Sonido: muda sonorizada
Copia: blanco y negro
Productor: Messters Projection GmbH
Compositor: Martin Loridan
Idioma originales: Alemana, Francesa

Una joven posa durante algunos segundos sobre un escenario giratorio. Exhibe una desnudez tranquila para encarnar escenas convencionales de la Biblia: una Eva mordiendo la manzana, a la que se une un bello Adán. Esas secuencias alternan rápidamente con temas mitológicos, tales como el atlético Rapto de las Sabinas, y también una Ariadna amazona que cabalga sobre el hombre a cuatro patas y le tira de los cabellos.

Akt-Skulpturen. Studienfilm für bildende Künstler - 1903

Akt-Skulpturen. Studienfilm für bildende Künstler – 1903

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El ritmo es tal que el artista debe tener un trazo fenomenal para bosquejar las poses. ¡A menos que esos estudios de desnudos sólo sean un pretexto para escapar de la censura!

Esculturas2

Él la quería palpar
pero ella era
audiovisual.

Isabel Escudero Ríos.

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Manos,
manos obscenas
para las niñas buenas.

***

Mono pensativo,
no olvides eso:
si se te va la mano
pierdes el seso.

Isabel Escudero Ríos.

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Pueden ver la peliculita aquí: Akt-Skulpturen. Studienfilm für bildende Künstler – 1903.

Una estatua de Fraga como supermán

Después de quatro meses de la polémica inauguración de una estatua de Fraga Iribarne por parte del gobierno local del PP en Cambados, aparece ésta, pese a estar en un espacio doblemente vallado y protegido, pintada de supermán. Se ve que ya en su momento, junto a las protestas públicas, circuló por la red un fotomontaje como el que aparece más abajo. Fuente de la noticia: Cambados(tk) – página web no oficial do Concello de Cambados.

Inauguración de la escultura

Escultura intervenida

Fotomontaje

Apostrophes – Claude Lévi-Strauss (interpretación de un tótem de los indios Ahida)

Fragmento del programa Apostrophes – Claude Lévi-Strauss. Interpretación de un tótem de los indios Ahida. Los Ahida viven en islas de la costa de Pacífico Canadiense.

Soy Cámara: Colecciones y turismo

Este capítulo, producido por el CCCB y TVE, cuenta con la participación de Martin Parr, Manuel Delgado, Bernard Stiegler, Carles Guerra, Jorge Luis Marzo y Andrés Rábago, entre otros. Sobre la pulsión de ordenar y coleccionar el mundo, de poseerlo capturándolo en imágenes, recuerdos y pedacitos. El álbum y el museo reflejan una misma obsesión: definirse a través de capturas y fetiches, conquistas representadas a través de imágenes y objetos. Si al principio estas aventuras eran cosa de pocos, hoy viajar, coleccionar y exponer es cosa de masas.

soy cámara – el programa del cccb

Capítulo dirigido por Andrés Hispano y Félix Pérez-Hita.
Pueden verlo completo  AQUÍ.

Cuatro dibujos de OPS

Exposición de OPS – EL ROTO – ANDRÉS RÁBAGO en la Tecla Sala (Hospitalet, Barcelona). Inauguración: 26 de septiembre de 2012. MÁS INFORMACIÓN:
Català:
http://teclasala.drivehq.com/Newsletters2012/2012-News01-Roto-v4/2012-News01-Roto-cat-v9.html

Castellano
http://teclasala.drivehq.com/Newsletters2012/2012-News01-Roto-v4/2012-News01-Roto-cast-v9.html

Twilight Zone: I sing the Body Electric (guión de RAY BRADBURY)


Nos interesa aquí el diseño expositivo del lugar donde estos niños escogen las piezas para fabricar una abuela a su medida. La sala y la presentación recuerdan, más que un museo de arte contemporáneo al uso actual, las ferias de fenómenos del siglo XIX, los museos de cera o las salas del Museo de Art Brut de Lausanne.
Capítulo recomendado por Andrés Hispano.

Acto surrealista (Ramón Gómez de la Serna: ISMOS, 1931)

Ramón Gómez de la Serna: ISMOS (1931). Madrid 1975, Guadarrama,  p. 296 y ss.

(Al final del capítulo sobre el surrealismo, escribe).

Como aclaración del suprarealismo, como explicación práctica de lo que no acaba de poderse definir bien como doctrina, voy a presentar un supuesto hijo surrealista:

(…)

Otro taxi le condujo al Museo Grévin.
Subió las escaleras del Museo del Silencio y la Cera, trémulo, entusiasta como si sonase una música de circo mientras ponía el pie en cada tramo.
No había nadie en aquel internado de los espectros solidificados. Su iconoclastia sentía un frenesí disparado, como si todos aquellos seres fuesen bolos para su deseo atentatorio.
Se sentía en el desván del mundo atosigado por aquellos tipos conocidos, cuyos trajes olían al polvo picante del desuso. Se veía lo pequeños que eran los grandes hombres cuando todos, al llegar allí, sólo tenían pensamiento de muñecos de cera.
Se dejaba tan solo al visitante porque todo allí es falso: coronas, pendientes, broches y hebillas.
Henri sentía la alegría de la impunidad, y le devolvían su sonrisa, convertida en hilaridad, todos aquellos rostros importantísimos e imponentes.
Iba eligiendo los más solemnes: San Luis, rey de Francia, Boileau, madame de Stael, Maria Estuardo, Luis XIV, Gambetta, el general Golard, Robespierre, Napoleón…
Volvió a perderse en la multitud de grandes hombres y grandes mujeres, que atestaban el saloncillo de la anteinmortalidad; con grandes precauciones, en rociada rápida, fue arrojando a sus rostros el líquido corrosivo. La fisonomía se fundía en una mancha blancuzca, y las facciones quedaban comidas por el cáncer mágico.
Napoleón se quedó como un jeroglífico con su sombrero proverbial y operado el rostro por completo.
Del encerado plástico iba borrando seres y más seres simbólicos. Sólo quedaban los ojos colganderos en sus rostros de rana.
Henri no se atrevió a ir más allá, porque podía encontrarse cortada la retirada por alguien que se diese cuenta de la desaparición de las caras más célebres, vitrioladas por el surrealista. Volvió sobre sus pasos admirado del fenómeno grotesco de aquella conversión en nadie de los seres célebres. Iba orgulloso de haber vengado estulticias coronadas o sólo renombradas.
Le exaltaba de palpitaciones su delito de veinte lesas majestades y de numerosos genicidios. Había borrado media historia de la Francia oligárquica y altanera.

musee-grevin, Paris

¨¨

IV

La opinión reaccionó contra aquel vergonzoso atentado, como si en un solo día se hubiera ofendido a todas las glorias nacionales. En todo el público, las entrañas coléricas -corazón, hígado y riñon- se habían estrujado, hechas una pelota de indignación.
Todos los periódicos atacaban al surrealismo, porque el atentado tenía la marca inconfundible de ese grupo pernicioso.
(…).
– Al campesino hay que darle enseñanza obligatoria de surrealismo… El que las ciudades de provincia sean tan aburridas es lo que crea el monstruo de las grandes capitales.
(…).
Por ahí cerca andaba el Museo de la Legión de Honor, que crispaba a los surrealistas más que ningún otro museo, pero Henri comprendía que era el Museo más salvaguardado de Francia. No podía ser objetivo de sus rebeldías, pero en cambio, en el mismo trecho, un poco más abajo, se le ofrecían aquellas puertas aprovechadas para escaparates de galardones oficiales. Poderosa tentación a su agresividad de salvador de la vida era el ver el anverso y el reverso de aquellos relieves vanos.
(…).
Sentía deseos de arrancar de todas las solapas las medallas que convierten en perruna a la humanidad, sintetizando en un recorte de oro la inmovilidad de los méritos o de las conmemoraciones.

The statues are rising against us!!!

No one saw THIS coming. How can we defeat them?

– that’s what the Stan Winston School of Character Arts says. Image

Claude Lévi-Strauss: Mirar, escuchar, leer (1993).

Al oeste del Canadá, en la costa del Pacífico, entre los tsimshian, los pintores y escultores formaban una categoría aparte. El nombre colectivo con el que se los designaba evocaba el misterio que los rodeaba. El hombre, la mujer, incluso el niño que los sorprendiera en su trabajo eran inmediatamente condenados a muerte. Conocemos casos testificados. En aquellas sociedades fuertemente jerarquizadas, la dignidad del artista era hereditaria entre los nobles, pero también podían otorgársela a un hombre común cuyos dones habían sido reconocidos. Noble o plebeyo, el novicio pasaba por pruebas iniciáticas muy largas y muy severas. Era necesario que el titular del momento proyectase su don mágico en el cuerpo de su sucesor. Éste, raptado por el espíritu protector del artista, desaparecía subiendo a los cielos. En realidad permanecía cierto tiempo escondido en el bosque, antes de reaparecer en público, investido de sus nuevos poderes.
(…).
Los artistas también estaban encargados de decorar la fachada de las casas y los tabiques móviles del interior, de esculpir los postes y mástiles emblemáticos, de fabricar los instrumentos rituales y los objetos de gala. Sobre todo, les incumbía concebir, ejecutar y maniobrar las máquinas que en esta región de América  daban a las ceremonias sociales y religiosas el aspecto de representaciones espectaculares.
(…).

Ejemplos de máscaras Tsimshian (la tercera está expuesta en el Museo del Louvre).

Es la emoción estética provocada por un espectáculo logrado la que da valor, retroactivamente, a la creencia en su origen sobrenatural. Incluso -hay que admitirlo- en el pensamiento de los creadores para quienes -conscientes como eran de sus trucos-, el lazo sólo podía tener una existencia, en el mejor de los casos, hipotética. (…) A la inversa, un espectáculo que fracasaba, en el que se percibía el engaño, podía arruinar la convicción de que entre el mundo humano y el mundo sobrenatural no existía ningún corte. Convicción imperiosa ya que, en esas sociedades jerarquizadas, el poder de los nobles, la subordinación de la gente común, la sujeción de los esclavos recibían su sanción del orden sobrenatural, del que dependía todo el orden social.

Nosotros no infligimos la muerte física (¿económica y social quizás?) a los artistas que nos parecen carecer de talento porque no nos elevan por encima de nosotros mismos. Pero, ¿acaso no establecemos siempre un lazo entre el arte y lo sobrenatural? Éste es el sentido etimológico de la palabra entusiasmo, mediante la cual expresamos de buen grado la emoción experimentada ante las grandes obras. En otros tiempos se hablaba del “divino” Rafael, y el inglés dispone, en su vocabulario estético, de la expresión out of this world. También en este caso basta con trasladar de lo propio a lo figurado unas creencias y prácticas que nos chocan o nos desconciertan, para reconocerles un aire de familiaridad con las nuestras.
En esa región de América, la condición del artista tiene una connotación inquietante, sino siniestra: se halla situado muy alto en la escala social, es cierto, pero se ve obligado a engañar, destinado al suicidio o a ser asesinado si fracasa. No obstante, mitos de la misma región hacen del artista un retrato poético y lleno de encanto.

Claude Lévi-Strauss: Mirar, escuchar, leer (1993). Eds. Siruela, Madrid 1994. Pp.125 -126. Trad. de Emma Calatayud.

Elogio de la mano, de Henri Focillon (1934)

Emprendo este elogio de la mano como quien cumple con un deber de amistad. En el  momento en que empiezo a escribir veo que las mías solicitan mi espíritu, que tiran de él. Están aquí, estas compañeras incansables que, durante tantos años, han cumplido su tarea, una manteniendo quieto el papel, la otra multiplicando sobre la página blanca esos pequeños signos apresurados, oscuros y activos. A través de ellas el hombre toma contacto con la dureza del pensamiento. Ellas son las que despejan el bloque, le imponen una forma, un contorno y, por la escritura, un estilo.

Son casi seres animados. ¿Sirvientas? Quizá. Pero dotadas de un genio  enérgico y libre, de una fisonomía – rostros sin ojos y sin voz, pero  que ven y que hablan. Ciertos ciegos adquieren a la larga tal finura de tacto que son capaces de discernir, tocándolas, las figuras de un juego  de naipes, por el espesor infinitesimal de la imagen. Pero los videntes también necesitan sus manos para ver, para completar con el tacto y la posesión la percepción de las apariencias. Tienen su aptitud inscrita en su perfil y en su dibujo: manos finas expertas en el análisis, dedos largos y móviles del pensador, manos proféticas impregnadas de fluidos, manos espirituales, cuya inacción posee gracia y carácter, manos tiernas. La fisiognomía, antaño practicada asiduamente por los maestros, se hubiera perfeccionado si se hubiera enriquecido con un capítulo sobre las manos. El rostro humano es, sobre todo, un compuesto de órganos receptores. La mano es acción: coge, crea y, a veces, diríase que piensa. En reposo, no son utensilio sin alma, abandonado encima de una mesa o colgando a lo largo del cuerpo: la costumbre, el instinto y la voluntad de la acción meditan en ellas, y no hace falta un raciocinio muy prolongado para adivinar el gesto que van a hacer.
Los grandes artistas han concedido una atención extrema al estudio de las manos. Han percibido su poderosa virtud, ellos, quienes más que los otros hombres viven de ellas. Rembrandt nos las muestra en toda la gama de emociones, tipos, edades, condiciones…
(…)
¿Qué privilegio es ése? ¿Por qué un órgano mudo y ciego nos habla con tanta persuasión? Porque es uno de los más originales, de los más diferenciados, como las formas superiores de la vida. Articulado sobre delicados goznes, el puño tiene una armadura compuesta por múltiples huesecillos. Cinco ramales óseos, con su sistema de nervios y ligamentos, caminan bajo la piel, luego se separan como un chorro para formar cinco dedos, articulados por tres coyunturas, cada uno con su aptitud propia y su espíritu.

Henri Focillon, La vida de las formas y Elogio de la mano (1934).  Ed. Xarait, Barcelona. Trad. de Jean-Claude del Agua.

Henri Focillon (1881 – 1943), Éloge de la main. (Texto íntegro en francés).

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Manos pintadas o esculpidas por Rembrandt, Auguste Rodin, Edgar Degas, Nicolas de Largillière y Alberto Durero:

Crítico de escultura sobre hielo en la Plaza del MACBA (Plaça dels Àngels). Una pieza de Gabinete de Crisis

Crítico de escultura sobre hielo en la Plaza del MACBA (Plaça dels Àngels, Barcelona).

Una pieza de GABINETE DE CRISIS: UN PROGRAMA DE TV QUE NO VERÁ EN TV (2004). Dirigido y realizado por: Arturo Bastón, Kikol Grau y Félix Pérez-Hita (Idea original de Andrés Hispano y Kikol Grau).

Blog de GABINETE DE CRISIS.

Atis-Rezistans: El Museo de la Grand Rue en Haití