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La historia de la estatua de Edward Snowden en un parque de NYC

Fuentes: Hyperallergic y Huffington Post

Un grupo de artistas ha colocado un busto del Edward Snowden, exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), en un monumento a los caídos de la independencia de EEUU en Nueva York.

El monumento se encuentra en lo alto del parque de Fort Greene, en Brooklyn, y recuerda a miles de prisioneros de guerra estadounidenses que murieron a manos de los británicos durante la guerra de Independencia.

Los artistas dicen que eligieron el lugar porque las acciones de Snowden coinciden con los ideales que defendían esos caídos. Según señalaron, se trata de una historia “construida sobre unos ideales de vivir en libertad y no estar limitado o vigilado por tu Gobierno”.

“Este es un hombre al que algunos de los medios de comunicación tradicionales presentan como un traidor o un terrorista, y lo mismo se habría dicho sobre estos prisioneros de guerra en la guerra de la Independencia”, explicaron.

Los artistas esperan que las autoridades mantengan el busto en su lugar, aunque reconocen que es poco probable que eso ocurra. De hecho, la escultura, instalada sobre una columna, fue cubierta poco después por empleados municipales.

Una portavoz del departamento de Parques de Nueva York ha asegurado a medios locales que la instalación de “cualquier estructura u obra de arte sin autorización es ilegal” y que las autoridades están estudiando su retirada.

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The Monuments Men (variaciones)

Fuente: The Art of the Prank

The most hated statue in Sofia, Bulgaria has been painted in the colors of the Ukrainian flag, in solidarity with the revolution and the deadly protests in the former Soviet Republic.

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It is, essentially, a gigantic bronze relief to remind the Bulgarian people about an invading Soviet forces that crushed and “liberated” the country from its a reformist uprising 45 years ago. It was previously vandalized in June 2010 when the soldiers were painted as Superman, Ronald McDonald, Santa Claus and other capitalist/pop culture American icons, captioned below in graffiti: “In step with the times!”

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It was vandalized again in August 2013, when it was sprayed entirely in hot pink and tagged with the words “Prague ’68″ and “Bulgaria apologizes” in Czech and Bulgarian, as in, sorry about the Warsaw Pact, you know, that time Bulgarian troops aided the Soviet invasion of Czechoslovakia.

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And of course, that time in August 2012 when it was briefly balaclava’ed in tribute to the jailed Russian feminist art-band activists of Pussy Riot.

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lead image: AFP Photo/Nikolay Doychinov

El crimen de la salsa picante que cambió de oficio

Fuente: yorokobu (por Jaled Abdelrahim)

Un aplicado empleado del ayuntamiento de Ciudad Juárez (México) pide el anonimato al teléfono. Él y su compañero estuvieron involucrados el día del accidente y no desea que el error trascienda. Por mucho que ahora se haya convertido en un error milagroso. Lo primero es su reputación de excelencia en el trabajo como limpiador de monumentos.

“Estábamos en la hora del descanso y nos pusimos a comer junto a la estatua que estábamos ese día limpiando”, comienza a confesar. “Y así no más, a un compañero se le cayó el bote de salsa Valentina y se le rompió encima de los zapatos de bronce de la estatua. Era la estatua de los trabajadores”, relata con encogimiento el incidente.

A un mexicano no hace falta explicarle lo que es la salsa Valentina. Para los demás, se trata de una marca industrial de salsa de chile picante que invade las mesas, los locales y los refrigeradores de todo el país hasta el punto de haber consolidado el condimento con su nombre propio.

Inmediatamente, ambos profesionales abandonaron su ocioso momento de la comida y se dispusieron a borrar las pruebas. Si se aplicaban, podrían dejar su honorabilidad indemne sin dejar rastro. “Estaba embarrada de salsa, así que comenzamos a limpiarla”, desgrana el hombre. De pronto, ocurrió. “Nos dimos cuenta de que de donde retirábamos la salsa, brillaba. Tan bien, o mejor, de cómo brillaba con el químico que nosotros normalmente usábamos”.

Algo desconcertados ambos operarios abandonaron el lugar de los hechos esa primavera de 2012. Prefirieron no hablar más de aquel asunto. Pero un secreto así no sepulta tan fácilmente sus evidencias. Unas semanas más tarde, el día que ambos volvieron a realizar la limpieza rutinaria del monumento, no daban crédito a lo que veían sus ojos. “Los pies de esa estatua, sobre los que había caído la Valentina, seguían brillosos”, describe el testigo. “Sin embargo, la parte que habíamos limpiado con el químico se había puesto sucia y deslucida”.

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Todo era tan extraño… La circunstancias les sobrepasaban y ya solo quedaba un camino: la huida hacia delante. Lo harían. Tenían que intentarlo. Quizás así terminarían por ocultar aquel maldito accidente de una vez por todas. Decidieron lavar la estatua al completo con su salsa de comida. Después, solo tocaba esperar a que les volviese a tocar la ronda de limpia de estatuas en unos días.

Ya no había dos tonalidades en el monumento a los Trabajadores, pero había sucedido algo “asombroso”, califica el anónimo limpiador. “Esa estatua era la única que seguía brillando”. Llegados a ese punto era absurdo tratar de seguir ocultando el crimen. Asumirían la responsabilidad de haber derramado salsa sobre unos pies de bronce. Más valía pagar por ese pecado que dejar a la humanidad inconsciente de tal hallazgo. “Decidimos hablar con nuestro supervisor”, recuerda el operario. “Al principio pensamos que nos iba a regañar, pero se lo comentamos y nos dijo que volviésemos a intentarlo. Él mismo nos acompañó y nos advirtió de que si le pasaba algo a la escultura nos lo iba a descontar de nuestro sueldo”.

Ahí estaban. Dispuestos a aderezar con kétchup picante un busto de propiedad pública en frente de la autoridad competente. Lo hicieron de nuevo. Valentina no falló, ellos conservaron el sueldo y el supervisor tenía algo que contar en el ayuntamiento. Desde hace un año el consistorio de Ciudad Juárez compra al por mayor salsa Valentina para bruñir las iconografías locales, una decisión con la que le ahorra un 80% del presupuesto en material de limpieza a las arcas.

“Queda más bonito, más duradero”, dice el descubridor. “Además, nosotros nos alejamos de los daños que nos causaba el producto químico con el que limpiábamos, es más fácil y menos trabajoso. Y hacen falta menos empleados para hacerlo. Y para el ayuntamiento, imagínese, el botecito de un kilo de químico pasa arriba de 150 pesos y un litro de Valentina son 30 o 35 pesos no más”.

En esta ciudad mexicana con escasez de recursos económicos y azotada por la violencia, el bote de salsa picante ha supuesto un pequeño aliño a las penas. Temen los dedicados al sector de la limpieza de estatuas que el cambio de gobierno suponga la ruptura con el nuevo método de jabonado culinario.

Mientras, dos hombres ocultan su cara por vergüenza de un viejo error. Un fallo que ahora les convertiría en héroes. Ellos prefieren seguir lavando estatuas en el anonimato, furtivos en ese desconocido mundo del enjuague. Quizás ni siquiera fuese su único crimen.

– Dígame la verdad. Ahora que el ayuntamiento les provee de litros y litros de salsa Valentina, ¿alguna vez ha utilizado los botes que le dan  para aderezar su comida a la hora del descanso?
– Sí. Lo he hecho
(Fin de la llamada)

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Gracias a Lulú Soto y a Dani Antorn por el pase.

Sobre Transmission (Farocki y el Vietnam Memorial)

“Seis años más tarde, en Washington D.C., mientras miraba la manera en que la gente tocaba la pared de granito negra del Vietnam Memorial, (Farocki) decidió documentar a los peregrinos y devotos mientras identificaban los nombres de familiares y amigos. Estos dos momentos fueron los puntos de arranque para Transmisión (Transmission, 2007), en la que el anhelo de las palmas de las manos y los trazados de las yemas de los dedos construyen un retrato de, a la vez, impermanencia y resistencia. Estos gestos táctiles forman un circuito de intercambio; los humanos le donan su capacidad de olvido al mineral que la almacena por ellos; a cambio los monumentos les conceden su constancia a los humanos, cada uno de los cuales es aliviado de la carga de la memoria y se alegra de llevarse consigo el consuelo de la piedra. El granito recordará.”

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De la A a la Z (O veintiséis introducciones a Harun Farocki), texto de Antje Ehmann y Kodwo Eshun; incluído en: Harun Farocki: Desconfiar de las imágenes. Buenos Aires, Ed. Caja Negra, 2013. Trad. de Julia Giser.  p. 295.

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Fotos del Vietnam Memorial encontradas en Internet (no son de la película de Farocki):

Trailer de Transmission:

Monumento a Victor Noir en París

Victor Noir (27 de julio de 1848 en Attigny (Vosgos) – 11 de enero de 1870 en París), fue un periodista francés famoso por la forma en que murió y sus consecuencias políticas. Su tumba en el Cementerio Père Lachaise en París se convirtió con el tiempo en un símbolo de fertilidad.

Monumento.

Una estatua de bronce de tamaño natural fue esculpida por Jules Dalou para marcar su tumba, en estilo realista, como si hubiera caído en la calle, dejando caer su sombrero (que se representa a su lado). La escultura tiene una protuberancia notable en sus pantalones, y esto ha sido causa de se convirtiera en uno de los monumentos más populares para las mujeres que visitan el famoso cementerio. El mito dice que colocando una flor en el sombrero hacia arriba tras besar la estatua en los labios y rozar su área genital pueden aumentar la fertilidad, ayudar a llevar una vida sexual feliz, o, en algunas versiones, conseguir un marido en un año. Como resultado de la leyenda, los componentes particulares de la estatua de bronce oxidado está bastante desgastado.

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Suivant la technique courante à l’époque, Dalou modèle d’abord la figure nue avant de l’habiller, dotant en l’occurrence son œuvre d’une virilité évidente. Ce réalisme anatomique entraîne certaines personnes superstitieuses à toucher le gisant depuis des années, d’où une oxydation disparue de la patine et une érosion du bronze sur le relief du visage, l’impact de balle, la partie virile et les chaussures, que présente la statue de nos jours. Un folklore veut en effet que les femmes en mal d’enfants touchent le gisant afin d’être rendues fertiles. C’est surtout par cette tradition, toujours en vogue, qu’est connue la sépulture de Victor Noir.

Le modèle en plâtre est exposé en 1890 au salon de la Société nationale des beaux-arts (no 1255), et le gisant a été inauguré au Père-Lachaise le 15 juillet 1891.

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Un caso más reciente con un Adán de Botero en Nueva York.

Fuente: The NY Times.

Most of Adam is a deep dark brown; his penis, though, is worn golden from extensive handling.

This is a maintenance issue at the mall. “We have an art dealer that comes in and redoes the patina from time to time,” said David Froelke, the center’s general manager, “but it doesn’t last very long.”

POSDATA: Al hilo de esta entrada, Guillermo Trujillano nos hace llegar estas dos imágenes de París.

Cuatro dibujos de OPS

Exposición de OPS – EL ROTO – ANDRÉS RÁBAGO en la Tecla Sala (Hospitalet, Barcelona). Inauguración: 26 de septiembre de 2012. MÁS INFORMACIÓN:
Català:
http://teclasala.drivehq.com/Newsletters2012/2012-News01-Roto-v4/2012-News01-Roto-cat-v9.html

Castellano
http://teclasala.drivehq.com/Newsletters2012/2012-News01-Roto-v4/2012-News01-Roto-cast-v9.html