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Tableau vivant: Una escena de la película “Silení”, de Jan Svankmajer.

Una escena de la excelente película “Silení” (2005), de Jan Svankmajer, autor de algunas de las películas más táctiles de la historia del cine. Podríamos haber incluido otras escenas de la misma, pero hemos preferido ésta del cuadro viviente. Hacia el minuto 2.30 se entiende por qué.

Sileni de Jan Svankmajer. Escena del “tableau vivant” from Felix Perez-Hita on Vimeo.

Hace poco finalizó la excelente exposición METAMORFOSIS en el CCCB de Barcelona, dedicada a Svankmajer, Starewitch y los Hermanos Quay, comisariada por Carolina López. Estará hasta el 11 de enero en La Casa Encendida de Madrid.

Más información sobre la exposición:

METAMORFOSIS // Jan Švankmajer sobre els objectes i l’animació

EXPOSICIÓ // Reportatge // Metamorfosis. Visions fantàstiques de Starewitch, Švankmajer i els germans Quay

ENTREVISTA // Carolina López, comissària de l’exposició “Metamorfosis” (V.O ES).

El País: Gabinete de maravillas con los maestros de la animación en el CCCB.

Vitrina con objetos de la colección de Svankmajer.

El origen del mundo

El Museo de Orsay se ha negado hoy a pronunciarse sobre la polémica intervención de la artista luxemburguesa Deborah de Robertis, que la semana pasada recreó en persona en una de sus salas y sin autorización el cuadro de Gustave Courbet ‘El origen del mundo’. Con un vestido corto de lentejuelas doradas y sin ropa interiorDe Robertis se sentó ante la famosa obra, abrió las piernas y, con ayuda de sus manos, mostró su sexo a los visitantes durante varios minutos.

Los trabajadores del centro, según se puede ver en el vídeo colgado por la artista en internet, se interpusieron entre ella y el público para obstaculizar la visión y, sin forzarla físicamente a interrumpir el espectáculo, procedieron a desalojar la sala.

El museo ha indicado que no va a pronunciarse sobre lo sucedido, que acaparó miradas sorprendidas pero también aplausos entre quienes el pasado jueves se cruzaron con ella.

“Mi obra -bautizada ‘Espejo del origen’- no refleja el sexo, sino el ojo del sexo, el agujero negro. Mantuve mi sexo abierto con las dos manos para revelarlo, para mostrar lo que no se ve en el cuadro original”, apuntó la artista al diario ‘Le Monde’.

No es la primera vez, según dice, que recrea ese cuadro en el museo parisino, donde hace un mes también desnudó parte de su cuerpo para que un fotógrafo que la acompañaba le hiciera una foto. “Actúo con mucha naturalidad, lo que hace que incluso cuando hay vigilantes a veces no digan nada. Lo ven como algo que no es chocante. Intento siempre transmitir algo muy puro””, concluye la artista, que acompaña el vídeo de su último espectáculo con la música del ‘Ave María’ de Schubert de fondo. Fuente: El Periódico de Catalunya.

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Se desnuda frente a “El nacimiento de Venus” en Florencia

Según una trabajadora de la Galería degli Uffizi de Florencia, Susanna Mantovani, que dió buena cuenta de la ocurrido a través de su cámara de fotos, el joven, español, de 25 años, y del que aún se desconoce la identidad, se puso de rodillas frente a la obra “El nacimiento de Venus” de Botticelli, y lanzó pétalos de rosa, emulando las flores que caen sobre la diosa que surge de las aguas sobre una concha. Además, llevaba las manos pintadas de rojo y se le escuchó decir: “Esta es la poesía, la poesía es esto”. Así, los vigilantes del museo llamaron inmediatamente a los Carabineros que cubrieron con una sábana al español y se lo llevaron a la comisaría mientras gritaba: “Freedom, freedom”. El chico fue acusado de actos obscenos y después puesto en libertad. El director de los Ufizzi, Antonio Natale, confirmó a los medios locales la noticia, aseguró que no hubo problemas ni daños, y bromeó al decir que “quizá resultó afectado por el síndrome de Adán”.

Fuente: El Correo de Álava

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Nosotros creemos que es el bruto de Vulcano, que viene a decirle a su mujer que la perdona tras su lío con Marte. Pobrecico. Recordemos la cara que se le quedó cuando se enteró, al menos en la imaginación de Velázquez. Vulcano es el que aparece junto al radiante Apolo que, malo él, viene a cotillearle el affaire.

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Una vigilante de museo canta en la sala: “Esto es propaganda”

La vigilante de una de las salas de exposición del Hamburger Bahnhof-Museum für Gegenwart de Berlín canta a plena voz: “Esto es propaganda. Ya lo sabes, ya lo sabes”. Se trata de una acción del artista Tino Sehgal. Filmada el 29 de diciembre de 2013.

Procesión de la Maja Desnuda

1 de mayo de 2008, día de la trabajadora. Representación del espectáculo 6 Goyas 6, la fiesta organizada por el ayuntamiento de Madrid con motivo del bicentenario del Dos de Mayo de 1808. La actividad consistió en sacar a las calles de Madrid 6 cuadros representativos de Goya como La Maja Desnuda.

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Se desnuda en el Guggenheim y canta ‘La Internacional’

La Ertzaintza ha abierto expediente administrativo a un guipuzcoano de 38 años que se desnudó de cintura para abajo en la sala dedicada a la exposición permanente de las esculturas de Richard Serra, en el museo Guggenheim Bilbao, ayer, 1 de mayo, mientras cantaba el himno obrero de ‘La Internacional’.

Los hechos ocurrieron pasadas las 14.00 horas de ayer, miércoles, en el interior de la ‘Sala Fish’ del centro museístico bilbaíno que acoge la exhibición permanente de las monumentales esculturas de acero del citado artista norteamericano, según han informado hoy fuentes del departamento vasco de Seguridad.

En un momento determinado, el hombre, un vecino de Beasain (Guipúzcoa), se bajó los pantalones y los calzoncillos y comenzó a entonar ‘La Internacional’, mientras otras dos o tres personas que le acompañaban filmaban la acción.

Detectado lo ocurrido por los vigilantes de la sala, avisaron a la Ertzaintza, cuyos agentes se presentaron en el lugar, le obligaron a vestirse, le identificaron y le invitaron a abandonar el museo, cosa que hizo sin oponer resistencia. La policía vasca ha abierto expediente administrativo por desorden público, al no haber cometido ningún delito durante su acción, lo que conlleva una pena de multa.

Fuente: El Correo

El performance involuntario

Lucas Ospina, “El Performance involuntario de Doris Salcedo”, 2012. Fuente: Esfera Pública. Gracias a Conrado Uribe por el pase.

En la noche del 20 de octubre, cerrando una semana en que la actividad artística bullía en Bogotá por la última feria de arte, la galería Casas Reigner inauguraba una muestra colectiva en homenaje a la artista Beatríz González. La exposición Empatía estaba estructurada alrededor de “una afinidad e identificación conceptual entre González y los artistas participantes”.

En la mitad de la sala sur de la galería había una pieza de Doris Salcedo: una suerte de silla, escala uno a uno, tajada por la mitad y abierta a manera de bisagra sobre sí misma. La apariencia frágil de la pieza contrastaba con la solidez robusta del material del que estaba hecha; fundida en acero inoxidable color plata, la silla tenía  una densidad extraña que desmentía físicamente la inestabilidad que le atribuía el ojo a primera vista. Esta característica formal del material se entrelazaba con su propio contenido, vulnerabilidad y fortaleza se anudaban a medida que uno se acercaba a una pieza con presencia, capaz de aguantar la mirada microscópica: la fina fundición dejaba ver las líneas de la madera y sus empates mellados; dejaba ver la vejez, el uso del mueble, su desgaste, como el del ángulo romo de los escalones de una escalera muy transitada o como la redondez de las piedras de río. En un mundo cada vez más plano, atestado de objetos tridimensionales de tres pesos, la pieza de Salcedo es una escultura en el sentido más pleno de la palabra.

Pero la silla no estaba sola. Tenía compañía. Y ahí entraba la teatralidad del performance: un guarda uniformado la cuidaba, no le quitaba el ojo a todo el que se acercara a la obra. El personaje sostenía en sus manos, bajo el letrero de “Seguridad Privada” de la espalda, una suerte de bolillo, su arma. El hombre, aunque amable, vigilaba la silla con celo incorruptible.

No hubo empatía con el performance presentado por la artista Doris Salcedo. La antipatía del gesto de llegar a apacentar con guardaespaldas en medio de una sala de exposición irrumpía en la dinámica de observación de los espectadores, y era violenta en relación con el resto de las obras que apaciblemente se dejaban ver sin escolta.

Pero era un gesto odioso sobre todo porque es raro poder ver las piezas de Salcedo aquí en Colombia. Su obra es difícil de transportar y su exposición requiere de tal logística que no hay esfuerzo museístico ni músculo financiero que parezca capaz de llevar la empresa a cabo. Y si no es por ese lado, es por otro: hace unos años, la iniciativa de una instalación de Salcedo a partir de unos folios encontrados en el Palacio de Justicia fue frustrada por un alto funcionario cultural conservador temeroso de que la exposición dejara mal parado a otro godito: el cultísimo Belisario Betancur.

Pero volviendo al performance de Salcedo, ¿qué rol juega el guardia?¿Estará ahí para impedir que un artista vándalo con el síndrome de Herostrato ataque la obra de la célebre artista para dar a conocer su infame nombre por el mundo entero? ¿O su función sería evitar que alguien se confunda y “use” de verdad el mueble? ¿Será el personaje un shoer, el nombre que se da en hebreo al guardián kafkiano que cuida las puertas? ¿O será una crítica de Salcedo a las compañías aseguradoras locales que solo dejan que una pieza de una artista muy famosa se exhiba bajo la custodia de un hombre armado? En fin. Se oyen interpretaciones. El performance de la pieza de Salcedo es una obra abierta.