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Rineke Dijkstra: I see a woman crying

Vídeo de Rineke Dijkstra titulado I see a woman crying (Veo a una mujer llorando, 2009), presentado en el Stedelijk Museum de Amsterdam. Un grupo de estudiantes británicos filosofan en la Tate Liverpool mientras observan el cuadro La mujer que llora de Picasso, aunque la obra no es visible para el espectador. Los niños parecen responder a ciertas preguntas que no son mostradas y realizan observaciones y asociaciones.

Más info sobre la obra aquí.

La cadena FOX censura una obra de Picasso

Arnold Gehlen: Imágenes de época. Sociología y estética de la pintura moderna.

Algunas citas del libro de Arnold Gehlen: Imágenes de época. Sociología y estética de la pintura moderna. (1986) Eds. Península, Barcelona 1994. Traducción y prólogo de J.F. Yvars y Vicente Jarque.

(Sobre la obra de Kandinsky y su público)

         Sin sus propios comentarios, los cuadros resultan en general sencillamente incomprensibles. La desarmada cabeza del eventual espectador toma de ellos sólo cualesquiera disposiciones anímicas y azarosas excitaciones formales, una sensación de bienestar; y es simplemente primitivo imaginarse que con ello se está en la cosa misma. Ésta era esencialmente más sutil y excéntrica de lo que se vislumbraría sin sus propios comentarios sobre su obra.

La práctica artística de Kandinsky encierra, por lo tanto, un alto grado de componentes autísticos; (…). Su arte consistía en una comprensión intelectualmente desarrollada de multitud de vivencias, sólo tentativamente conceptualizables, en el interior del cuadro, para así hacerla irradiar desde allí y ordenarlas en sí mismas. Por primera vez el artista se universaliza de un modo ingenuo por completo en una unidad, para él ideal, de artista y público, una unidad de la que sin embargo, queda excluido el público real, el cual, a causa de la inaccesibilidad del contenido de sentido, era condenado a impresiones confusas y declaraciones necias.

(…). Si Kandinsky no hubiera escrito sus comentarios sobre sí mismo, estaríamos completamente a oscuras acerca de sus auténticas intenciones. Es paradójico que, en comparación con su arte, los cuadros legibles sin teoría aparecen como los más pictóricos en el sentido más puro del término, aquellos cuya apropiación no necesita hojeos ni consultas, como por ejemplo los de Matisse, cuya belleza, en ocasiones meramente “gourmante, de sonoridad puramente melódica”, criticaba Kandinsky por su parte. (p. 185).

(…).

Todo esto apunta en una misma dirección: sus cuadros son conversaciones consigo mismo en un lenguaje peculiar cuyas cifras, analizadas íntegramente, significan sonidos y sentimientos que sólo pueden ser evidentes para él.

(…). Las obras tardías de hacia 1940, en las que sobre un fondo rosa o azul celeste, se dispersan pequeños monstruos multicolores, tan delicados como repugnantes, ocupados de manera serena y aplicada en su metamorfosis, sólo se pueden concebir como ornamentos altamente manieristas de concentrada excentricidad, como las más cuidadosamente estériles y esterilizadas variaciones del clásico motivo del grotesco. Como obras de un hombre de más de setenta años son muy sorprendentes.

Alguien que inventa un lenguaje sólo para sí mismo, que se le aparece tan lógico y claro, que empieza a comunicarse a través de él: los demás no entienden una palabra, pero muchos se sienten conmovidos hasta lo más profundo, porque esperan que el misterio podría hacerse, finalmente, perceptible a los sentidos; profano, pero con aura; privado, pero de validez pública. Ellos entienden ese lenguaje a su manera. Las dos series de monólogos, que todos los interesados toman como un diálogo, prosiguen durante decenios. (p.187).

(Necesidad de comentario).

Van Doesburg hablaba de la perfecta armonía y del equilibrio en el cosmos, y asignaba al artista la tarea de rastrear y configurar esta armonía oculta. Ante semejantes ideas, hay que insistir en la necesidad de precaverse: en efecto, cada uno puede abrigar cualesquiera opiniones subjetivas que le parezcan plausibles acerca de la condición íntima del mundo, pero trasladar esas opiniones al arte abstracto significa sustraerse a la auténtica dificultad de la tarea, pues en el fondo este arte es un sustituto del objeto: se renuncia a pintar casas y guitarras, pero se pretende representar la armonía del universo o las formas originarias absolutas de las que nadie sabe nada, excepto el artista en cuestión. (…).

No obstante, los comentaristas se empeñan en proseguir por esta línea y, naturalmente, se encuentran con las grandes teorías de los físicos. (…).

Por lo general, los artistas no saben gran cosa de física, ni falta que les hace. (…). Habría que decirles que esta clase de cosas no se puede tomar al pie de la letra, que los conceptos físicos son fórmula abreviadas de configuraciones matemáticas extremadamente complicadas, que sirven a los especialistas para entenderse rápidamente entre sí. Es seguro que los contenidos objetivos denotados por estas expresiones se sustraen a toda representabilidad intuitiva; se encuentran en un plano extraóptico y el artista plástico debería ignorarlos por completo. (p. 255).

Por otro lado, los comentarios  resultan indispensables, cuando menos, en tanto el público no hay “captado” la cosa; por lo demás, la eventual extinción de la literatura de comentario no sería tampoco una buena señal, puesto que algo así cabría esperar que sucediera sobre todo bajo dos condiciones: en el caso de que la pintura abstracta se vaciase en lo meramente decorativo, o cuando hubiesen dejado de aparecer planteamientos auténticamente nuevos, que siempre comienzan por resultar extraños e incomprensibles, de modo que necesitan comentario. En el fracaso de una porción tan grande de esta literatura concurren, sin embargo, circnunstancias atenuantes. De hecho, y en plena concordancia con el signo de los tiempos, cumple también una misión propagandística, una misión derivada de la relación entre un público vacilante y un arte difícil de comprender y, asimismo, impenetrable para el pensamiento, sobre todo en una cultura determinada fuertemente por el mercado. Tal vez esta funcionalidad publicitaria explica también el remanente un tanto enigmático, el carácter arcaico de un tono apelativo, hecho de evocaciones y de conjuros, que resulta por completo inadecuado a las cualidades sentimentales de los cuadros mismo y que seguramente no se habría inventado hoy día, si no se hubiera hecho habitual desde hace bastantes décadas atrás. (p. 256).

(…) se pueden imaginar los apuros del comentarista en la tesitura de decir algunas cosa que, para bien o para mal, no pueda aplicarse también a otro cuadro cualquiera.  (p. 257).

Tiene que resultar desalentador, cuando uno se encuentra ante un cuadro abstracto, recibir el consejo de ocuparse  de astrofísica, de música absoluta o de la equivalencia entre masa y energía , en particular cuando a continuación, y en contra de lo anterior, un ultravanguardista de éxito como Dubuffet asegura que cualquiera podría pintar cuadros como él, que no se requeriría ni estudios especiales, ni talento innato.

Lo que pretendemos indicar es cómo el problema del comentario penetra hasta el interior de la nueva pintura; por hablar en términos de la teoría económica, de lo que se trata es de una crisis estructural, no coyuntural.. No se puede resolver el asunto invocando el bonmot de Picasso: “La gente que quiere explicar un cuadro ladra habitualmente al árbol equivocado”. Existe una relación directa entre el enriquecimiento intelectual interno al cuadro y el valor informativo que un comentario pueda tener en general: es posible explicar de manera adecuada una peinture conceptuelle.  (p. 259).

Arnold Gehlen: Imágenes de época. Sociología y estética de la pintura moderna. (1986) Eds, Península, Barcelona 1994. Traducción y prólogo de J.F. Yvars y Vicente Jarque.

El vándalo que pintó sobre un Picasso, condenado a dos años de cárcel

Seguimos el hilo de la noticia sobre la que hablamos en su día, el acto de vandalismo sobre una obra de Picasso en un Museo de Houston.

Fuente: El País

Uriel Landeros, el joven de 22 años que el pasado 13 de junio dibujó con un spray plateado una silueta de un toro y la palabra ‘Conquista’ sobre un cuadro de Picasso de la Colección Menil de Houston, ha sido condenado a dos años de prisión por este acto de vandalismo. Landeros, de origen mexicano, es consciente de que con su acción dañó la pintura Mujer en sofá rojo pero sostiene que se trató de una “declaración artística, como lo son la mayoría de los graffiti”, de acuerdo con su abogada, Emily Detoto.

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Un visitante del museo grabó con su teléfono móvil a Landeros en el instante en que perpetraba su acto de vandalismo. Las imágenes permitieron identificar al joven, de origen mexicano, que huyó a Monterrey y que el pasado mes de enero se entregó a las autoridades de la frontera con EE UU. Landeros, que estaba estudiando en la Universidad de Houston, tiene previsto terminar sus estudios en el centro en cuanto cumpla condena. “Cree que podrá sacar algo positivo de esta experiencia”, ha asegurado su abogada a la agencia Associated Press.

Durante este tiempo los responsables del laboratorio de conservación del museo han estado trabajando en la restauración del cuadro. “Está casi terminada y sería prácticamente imposible afirmar que alguna vez haya sufrido una agresión”, reconoce en un correo electrónico Vance Muse, el portavoz de la Colección Menil. Muse no ha detallado cuánto ha costado la recuperación de la pintura, pero en el escrito de acusación se establecía una responsabilidad de daños y perjuicios de entre 20.000 y 100.000 dólares. Los responsables de la galería esperan poder exhibir el cuadro a lo largo de este año.

La condena impuesta a Landeros es bastante menor a la que en un principio había pedido la fiscalía, que acusó al joven de un delito contra la propiedad y otro por dibujar graffitis. De haberse impuesto el primer cargo, Landeros podría haber permanecido en la cárcel hasta un máximo de 10 años. Su abogada llegó a un acuerdo en la vista y, finalmente, el juez desestimó esa acusación.

La agresión de Landeros le ha generado una publicidad que ha sido criticada por el colectivo artístico de Houston. Aprovechando la notoriedad que le granjeó la pintada al Picasso, una galería de la localidad exhibió varios de sus trabajos. Él mismo se encargó de difundir en su perfil de Facebook el vídeo en el que se le cazó pintando sobre la obra del artista malagueño con el siguiente mensaje: “El joven artista mexicano americano URIEL LANDEROS, pinta la silueta de un torero matando a un toro sobre un original de Picasso de 1929 en Houston. Dedicado a la bestia del arte Pablo Picasso”. Mientras estuvo huido, el joven también publicó vídeos en Youtube vanagloriándose de su pintada.

Picasso en Palestina

El cuadro Busto de mujer de Pablo Picasso, llega a Ramala, Palestina.

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Más info en Aljazeera

Un pase de Sandra Amutxastegi y Alba Braza.

Herbert Read: Carta a un joven pintor (1962).

Quizá me influyó excesivamente el extraordinario fragmento de Matisse:

“Sueño con un arte que de equilibrio, de pureza y de serenidad, despojado de temas inquietantes o deprimentes, una arte que para cada trabajador del intelecto, ya se trate de un hombre de negocios o de un escritor, constituya una influencia apaciguadora, como un tranquilizador mental, algo así como un buen sillón en el que pueda descansar de la fatiga física”.

En cuanto expresión de banalidad burguesa este fragmento lo enfurece, me imagino, como hubiera enfurecido a Tolstoi. Pienso que no debe separárselo de otras muchas afirmaciones de Matisse sobre el arte; ¡además esto fue escrito en 1908, en un mundo libre de Angst! (angustia, ansiedad). Aun así expresa cierta verdad… es decir, una verdad histórica. Eso fue el arte en muchos periodos y para la mayoría de la gente. “Un arte de equilibrio, de pureza y de serenidad”… ¿no es precisamente lo que caracteriza a Giotto, a Piero della Francesca, a Seurat y a Cézanne? Pero no, protestará usted, a todos los artistas. No es el caso de Rembrandt o de El Greco, de Picasso o de Henry Moore. Hay en ellos caos en lugar de equilibrio, pasión en lugar de pureza, y angustia en lugar de serenidad. No tienen belleza, sino vitalidad, y eso, dirá usted, es “más grande” que la belleza.
(…).

Pero escuchemos nuevamente a Picasso:

“¿Acaso el espectador puede vivir uno de mis cuadros como yo lo he vivido? El cuadro adviene a mí desde millas de distancia: quién puede decir de dónde vino, cómo lo sentí, cómo lo vi, cómo lo pinté; y sin embargo, al día siguiente no puedo ver lo que yo mismo hice. ¿Cómo puede nadie penetrar en mis sueños, en mis instintos, en mis deseos, en mis pensamientos, que han necesitado tanto tiempo para madurar y surgir a la luz del día, y sobre todo quién puede deducir de ellos dónde estuve… quizá contra mi propia voluntad?”. (pp.18-19).
(…).
A veces me gustaría ver unos de sus croquis inconclusos, o sus dibujos al lápiz, o sus notas naturalistas, cualquier producto impremeditado y espontáneo… un esquema elaborado casualmente; por ejemplo, el que usted podría trazar sobre una carta, algo menos acabado que la gouache que usted me regaló, y algo al mismo tiempo más objetivo. Equivaldría a una pequeña confesión, y yo no sería tan tonto como para criticarlo. Pero un trabajo de esa naturaleza podría revelarme algo… recuerde cuánto hemos sabido gracias a los croquis de Rembrandt, datos que jamás habrían llegado a nosotros si sólo hubiéramos visto óleos terminados. (p.22).

***

Herbert Read: Carta a un joven pintor (1962). Buenos Aires, Ediciones Siglo Veinte, 1976. Traducción de Aníbal Leal.

Dos robos en los EEUU: un Picasso y un Dalí.

A painting by Salvador Dali has been stolen from an art gallery in Manhattan, by a man who took it off the wall and carried it out in a bag (BBCNews – 22 June 2012).
http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-18549855#TWEET163459

A Pablo Picasso drawing, thought to be worth £100,000 has been stolen from an art gallery in San Francisco (BBCNews – 6 July 2011).
http://www.bbc.co.uk/news/entertainment-arts-14042128

Vandalismo a un ‘Picasso’

Noticia aparecida en El Mundo (19-06-12)

Un vídeo publicado en Internet muestra a un hombre en el momento en que rociaba con un spray la obra de Pablo Picasso de 1929 ‘Mujer en un sillón rojo’ en un museo de Houston. Las imágenes, captadas con un teléfono móvil de un trabajador de la pinacoteca la semana pasada, muestran al vándalo escribiendo con el aerosol la palabra “conquista” sobre la imagen de un toro antes de emprender la huida.

Según informa la policía, están analizando los vídeos de seguridad y la grabación del móvil para conseguir localizar al vándalo que ha destrozado la famosa pintura de Picasso, que se encuentra en la Menil Collection de Houston, colección que alberga nueve obras del pintor español.

El museo cuenta con un personal de laboratorio encargado de la conservación de las obras y que ya están manos a la obra para arreglar la pintura lo antes posible. Vance Muse, el portavoz, dijo al diario Houston Chronicle que “los trabajaros de reparación comenzaron inmediatamente”, y que el cuadro “tiene un excelente pronóstico de reestructuración total”, aseguró Muse según ABC news.

El coleccionista de arte Mateo Hewitt celebró que pueda repararse el cuadro “no solo por razones históricas, sino también para el respeto de Houston, para evitar la difamación de cualquier tipo de historia del arte y por el nombre de Picasso”.

Aunque la pinacoteca no pudo estimar el valor de la pintura, obras similares del pintor español se han vendido por decenas de millones de dólares.

OJO: TIENE TODA LA PINTA DE SER UN FAKE.

POSDATA (30 jun 2012): Un artista fue el atacante (gracias a Igor Rezola por el pase)

POSDATA (9 de enero de 2013): Detenido el sospechoso de la agresión al cuadro de Picasso (Fuente: diario Público)