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El proceso a Lucas Ospina

En septiembre de 2008, fue robado un grabado de Goya titulado “Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer”, de la conocida serie “Los desastres de la guerra”, en una galería de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño en la ciudad de Bogotá, Colombia.

Mientras las autoridades policiales iniciaban las pesquisas para averiguar los autores del robo, un grupo autodenominado “Comando Arte Libre S-11” reivindicó el acto, emitiendo el siguiente comunicado:

“Goya, tu grabado vuelve a la lucha. La lucha de Goya continúa, Goya no ha muerto. Su grabado rompe las telarañas del museo y se lanza a los combates del presente. Pasa a nuestras manos. A las manos del arte libre de políticos y apunta ahora contra la imagen de todos esos burocratas explotadores del pueblo. Contra los amos nacionales y extranjeros. Contra ellos que lo encerraron en los museos enmoheciéndolo. Los que deformaron las ideas de Goya. Los que nos llamarán anarquistas, puristas, maleducados, sinvergüenzas, aventureros, terroristas, bandoleros. Y es que para ellos este reencuentro de Goya con su audiencia es un ultraje, un crimen. Y es que para ellos su grabado libertador en nuestras manos es un peligro. Goya no está con ellos —los oportunistas— sino con los oportunos. Por eso su grabado pasa a nuestras manos. A las manos de la audiencia que no va a cócteles, que no paga la boleta que cobra la Fundación Gilberto Alzate Avendaño por ver la exposición (¿por qué el lucro? ¿acaso no es una institución pública?). Y unido a las luchas de la audiencia del arte no descansará hasta lograr la independencia del delfinazgo de los Alzate y los Moreno, esta vez total y definitiva… por eso es necesario que ahora, como hace dos siglos, los colombianos veamos el grabado con que Goya retrato la estupidez española heredada por los criollos ilustrados que solo se liberaron de los chapetones para guardarse sus tierras y títulos pero que juraron de inmediato lealtad ante el Rey de España (y que al menos tuvieron la engañosa suerte de morir como próceres de la Patria). Sin distingos de ninguna especie invitamos a la audiencia a que nos lancemos a recorrer los caminos de “Los desastres de la Guerra”, en lucha por la segunda y completa independencia. Interpretamos al arte cuando recuperamos el grabado de Goya. el grabado “Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer” constituye un símbolo que vale más que cien derechos de petición y mil tutelas. Por eso nuestra primera acción consistió en ponerla a circular en manos de la audiencia que lucha por la libertad del arte y quitársela de las manos de estos viles oportunistas y fantoches disfrazados de ilustrados y mecenas: Old Masters Art Brokers y Abad Land Fine Art, la Casa Museo Goya de Fuendetodos, la Diputación de Zaragoza (España), el Alcalde Mayor de Bogotá, la Secretaria de Cultura, Recreación y Deporte y Ana María Alzate, directora de la Fundación Gilberto Alzate Avendaño.
¡Con la audiencia, con la imagen y sin poder! ¡Presente, presente, presente!
—Comando Arte Libre S-11”

El caso es que la reivindicación era falsa. El artista colombiano Lucas Ospina aprovechó el robo (real) para articular un proyecto (“fake”) en el que explorar cuestiones críticas sobre la percepción de lo cierto y lo verdadero, sobre la percepción de los medios de la función del arte, y sobre cómo operan los medios de comunicación en la creación de estados de opinión. Precisamente, tras el comunicado del artista, los medios colombianos construyeron la información sobre el robo mediante pruebas y expertos también “fakes” (ver video).

A raiz de esta acción, el artista tuvo que ir un juzgado y hacer una declaración juramentada, quedo “indiciado” al proceso y luego, cuando las autoridades hicieron aparecer el grabado robado, tanto el Alcalde de Bogotá como el director de la policía señalaron que el “profesor” debía ser judicializado, aunque esta amenaza no tuvo lugar, tal vez porque la “autoincriminación” no tenía sustento jurídico alguno y en Colombia no hay delito de opinión.

Para un análisis detallado e inteligente de todo este proceso, vale la pena leer el artículo de Alejandro Martín, “El Proceso A Lucas Ospina”, publicado en Esfera Pública.

Gracias a Conrado Uribe por esta información.