Archivos por Etiqueta: robos en museos

Y los ladrones se llevaron un Van Gogh falso…

A veces no siempre los ladrones de arte están bien informados… o al menos esa  podría ser la primera impresión al leer esta noticia. Pero es cierto que los caprichos de un fetichista pueden llegar a ser muy variopintos y no sé yo si es que a algún coleccionista privado se le antojó un Van Gogh falso…

La cosa es que a mediados de julio, diez pinturas y dos dibujos fueron robados en el Museo Van Buuren a las afueras de Bruselas. “Los ladrones fueron particularmente rápidos, todo lo hicieron en menos de dos minutos” dijo la curadora Isabelle Anspach. Muchos de los trabajos robados eran de gran valor, incluyendo ‘The Thinker’ del pintor holandés Kees van Dongen cuya suma asegurada asciende a 1.2 millones de Euros.

Lo que seguramente no sabían los ladrones al escoger el dibujo atribuído a Van Gogh, ‘Peasant Woman Pealing Potatoes’, era que se piensa que es una falsificación ya que “el lápiz común, utilizado en este dibujo, indica el trabajo propio de un copista. Además la mujer tiene los labios pintados de rojo, lo cual es muy inusual en un dibujo de Van Gogh. Por último, el papel marrón sobre el cual está el dibujo, no fue utilizado por Van Gogh en ningún otro dibujo que se le conozca.” Escribió el erudito holandés Liesbeth Heenk.

‘Peasant Woman Pealing Potatoes’ tiene una ‘falsa’ firma de Van Gogh. Foto: Museo van Buuren

Debido a la naturaleza de la colección del Museo Van Buren, las pérdidas son irremplazables.

Otros trabajos robados incluyen una pintura de Pieter Brueghel el Joven y ‘Shrimps and Shells’ una obra de James Ensor de 1894.

 

Gracias a Elena Vozmediano por el pase! Por cierto, mirad su nueva web…

 

 

Ten paintings and two drawings were nimbly stolen in the course of two minutes, according to representatives at the Van Buuren Museum, on the outskirts of Brussels.

“All alarms went off, but they [the thieves] were particularly fast, everything was done in two minutes,” said curator Isabelle Anspach.

Several of the works were said to have been of great value, including ‘The Thinker’ by Dutch painter Kees van Dongen, said to have a replacement value of 1.2 million Euros.

The thieves are unlikely to have known, however, when they chose the drawing near the stairs, Peasant Woman Pealing Potatoes, that although labelled Van Gogh it is believed to be a fake.

It was one of the Van Gogh drawings singled out by Dutch scholar Liesbeth Heenk, who wrote of it, “The regular pencil marks betray the typical care of a copyist… The lips of the woman have been coloured red, which would have been very unusual for Van Gogh. The brownish woven paper has not been used for other Van Gogh drawings and the signature seems spurious.”

Kees van Dongen’s The Thinker, 1907, valued at more than €1m, was one of the more expensive works stolen. Photo: Musée et Jardins van Buuren

Due to the personal nature of the collection the losses are irreplaceable to the Van Buuren Museum. An Art Deco-style villa, it was filled with art in the Twenties and Thirties by Dutch banker-patron David van Buuren and his wife, Alice.

Other works stolen include a painting by Pieter Brueghel the Younger, and James Ensor’s Shrimps and Shells, 1894.

Los 5 robos de arte más deslumbrantes del siglo pasado (Discovery Channel)

Stolen Pieces de Franco & Eva Mattes

A relación del comentario por parte de Pau, miembro del grupo de trabajo de la Facultad de BBAA de la EHU/UPV, subo aquí información detallada de “Stolen Pieces” de Eva & Franco Mattes (los 0100101110101101.org) para compartir la información compilada hasta el momento. Es un proyecto que he estudiado en profundidad y queda pendiente una entrevista con Eva & Franco…

Mientrastanto, se puede leer algo sobre este proyecto aquí y aquí, por poner un par de ejemplos. También en este pdf y en esta publicación relacionada con robos de arte y de partes de obras de arte.

.

 

Robos con arte. Entre el delito y la ficción

Fuente: VoiceEnOff

El cineasta Fernando Colomo se encuentra actualmente enfrascado en la postproducción de su última película, “La banda Picasso”, una comedia que narra el estrafalario, pero verídico, caso del robo de “La Gioconda” (1503-1506) de Leonardo da Vinci de las paredes del Louvre el 21 de agosto de 1911.

Otro 21 de agosto, en esta ocasión de 1961, el taxista Kempton Bunton, ejerciendo de Robin Hood de los tiempos modernos, se llevó el “Retrato del Duque de Wellington” (1812) de Goya de la National Gallery de Londres para pedir luego un rescate millonario de 140.000 libras esterlinas destinadas a ayudar a los pobres. Dicho episodio quedó plasmado apenas un año más tarde en el primer film de la saga Bond,  “Agente 007 contra el doctor No” de Terence Young.El pasado verano se cumplieron cien años de este hurto de guante blanco unánimemente considerado el expolio artístico más emblemático del siglo XX. Las teorías y versiones que circulan sobre el mismo son infinitas, como todo lo que rodea a la Mona Lisa. Y es que el caso despertó especial revuelo porque en él se vieron implicados Pablo Picasso y su amigo, el poeta y artista, Guillaume Apollinaire. Ambos fueron interrogados por la policía y Apollinaire llegó a pasar unos días en prisión. Quien finalmente acabó adjudicándose la propiedad intelectual y material de los hechos fue Vicenzo Peruggia, un operario del Louvre, amigo de los célebres acusados, que dijo haber robado la obra para vengarse del expolio napoleónico y devolverla a su Florencia natal.

Y es que el robo de obras de arte siempre ha estado rodeado de un halo de sofisticación y dandismo muy apropiado a las fantasías del séptimo arte. Fue una diosa del glamour como Audrey Hepburn quien, en la ficción de William Wyler “Cómo robar un millón” (1966), le encargó Peter O’Toole el robo de una falsa Venus de Cellini de las salas de una importante pinacoteca. Mientras que, en el remake de 1999 de “El secreto de Thomas Crow”, Pierce Brosnan se apoderaba del “San Giorgio Maggiore durante el crepúsculo” de Monet por puro amor al arte, al riesgo y a la aventura. Sean Connery, Catherine Z. Jones, Brad Pitt, Georges Clooney o Tom Cruise han sido otras estrellas de Hollywood que también se han visto tentadas, en la gran pantalla, por las delicias fetichistas de la posesión ilegal de bienes culturales.

Pero a día de hoy la realidad de estos delitos es bien distinta. Aun y en tiempos de crisis, el arte sigue presentándose como un valor de inversión seguro, y sus precios en el mercado continúan alcanzando cotas exorbitantes. De ahí que el crimen, más o menos organizado, vinculado al arte se haya intensificado en los últimos años. El hurto de antigüedades u obras poco conocidas tiene un mercado negro propio que se aprovecha de los resquicios legales que deja la precaria catalogación e identificación de estas piezas para hacerlas circular impunemente por los circuitos de tasadores, anticuarios, coleccionistas y casas de subastas. Las obras de arte de primera fila, ejecutadas por grandes figuras, ya son otro tema. Obviamente nadie va a colocar así como así un Rembrandt, un Cézanne, un Picasso o un Matisse. En estos casos, tal y como señala Noah Charney ‒historiador del arte, novelista y experto en crímenes artísticos‒, los botines se suelen utilizar para blanquear dinero, ejercer chantaje sobre compañías aseguradoras y propietarios, o incluso como moneda de cambio de drogas y armas. Charney va aún más lejos al afirmar que también sirven para sufragar actividades terroristas. El FBI, la Interpol, y, a nivel nacional, la Brigada de Patrimonio Histórico de la Guardia Civil son algunas de las entidades que se dedican a combatir este tipo de delitos.

La pasada madrugada del 9 de enero unos hombres entraron en la Galería Nacional de Atenas, burlaron las alarmas del museo y, sin excesivos problemas, huyeron con un Picasso, un Mondrian y un dibujo renacentista bajo el brazo. Mientras leo esta noticia no puedo dejar de pensar que, en ese mismo instante, al otro lado del Atlántico, en las oficinas de las colinas hollywoodienses, varios magnates deben estar ya pujando por la historia.